Cosiendo sueños: La Cortesana

by Nayla Madia,

“Somos una red que potencia emprendimientos textiles mediante la cooperación”

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Día tras día, la vida nos brinda infinitas posibilidades para convertir nuestros sueños en una realidad. Son nuestras decisiones y acciones las que nos demostrarán lo que hemos sido capaces de  lograr al perseguir firmemente un objetivo y tener un propósito por el cual luchar. Pero como dice el dicho, “no hay formulas mágicas”.  Todo proceso implica poner manos a la obra con optimismo. Paciencia, perseverancia y esfuerzo son los ingredientes claves para alcanzar el éxito. Un ejemplo de que con pasión, y tenacidad es posible alcanzar cualquier meta es el de Carolina Gaitán Montoya, una diseñadora colombiana, radicada en Buenos Aires desde hace nueve años. Al desarrollar La Cortesana, su marca de indumentaria femenina, Carolina debió enfrentar grandes dificultades para poner en marcha su emprendimiento. Por ello, se propuso crear un espacio de producción textil que permita que los diseñadores obtengan asesoramiento y cuenten con todo lo necesario para llevar a cabo sus proyectos.

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Así nació, La Cortesana, el primer Coworking textil de Latinoamérica que impulsa un modelo único en la región, centrado en brindarle apoyo a emprendedores y  nuclear a diseñadores, estudiantes, costureros y pequeñas empresas. Ubicado dentro del Centro Metropolitano de Diseño (CMD), en el barrio porteño de Barracas, al sur de la ciudad, La Cortesana tiene como objetivo convertirse en un lugar estratégico para confeccionar indumentaria que permita concebir al diseño dentro de un nuevo paradigma en el que la solidaridad y el trabajo colectivo se incorporen al circuito textil, para que todas las personas que deseen crear un emprendimiento y elaborar un producto puedan desarrollar iniciativas novedosas y creativas, de una forma que posibilite que se tome conciencia de que detrás de cada prenda hay sueños, hay historias y hay pasión puesta al servicio del diseño.

Al ingresar al colorido taller de puertas abiertas, una inspiradora frase de Nelson Mandela nos da la bienvenida: “Todo parece imposible hasta que se hace reza una de las paredes de La Cortesana. En esta entrevista, Carolina nos cuenta en qué consiste el Coworking textil, y cuál es la filosofía de su emprendimiento. Una historia de trabajo colectivo y empoderamiento femenino que demuestra que la unión hace la fuerza.

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¿Cómo y cuando surgió La Cortesana como Coworking Textil?

La Cortesana era mi marca de ropa, cree la marca hace seis años y tuve que enfrentar muchísimas dificultades ligadas al proceso de producción: los plazos de entrega eran lentos, se confeccionaban mal las prendas y nadie me brindaba una solución, todo me resultaba muy difícil. Como diseñadora y emprendedora me encontré con un panorama de grandes adversidades para poder desarrollar mis productos. Por ello, comencé a pensar como podía resolver estos inconvenientes y decidí hacer un curso de armado de taller para  encontrar una forma de sustentar mi marca y ofrecerles confección a otros diseñadores.  Al crear La Cortesana, intenté brindarle una solución a los emprendedores  textiles. Antes, ellos, de la misma manera que me había sucedido a mí,  también estaban dos meses intentando lanzar un producto y ahora pueden venir  aquí, los asesoramos  en cuestiones de diseño, selección de colores, telas, etc. y además,  en el mismo día tienen el producto listo  y ya pueden ofrecer su producto, vender y tomar pedidos.  El objetivo principal  al crear La Cortesana  era poder agilizar los tiempos y encontrar una dinámica de producción que sea rentable para el emprendedor y que le permita desarrollar productos bajo una confección impecable.

A partir de tu experiencia con tu propia marca y también  al frente de este  Coworking  ¿Qué es para ti ser emprendedora?

Yo siempre digo queser emprendedor implica vivir con pasión, persiguir un sueño, levantarte cada mañana y querer seguir luchando por desarrollar tus ideas. Cuando comencé con el Coworking, yo observaba que del mismo modo que me pasaba a mí, había muchas personas con sueños, con ideas y con proyectos muy hermosos que se sentían desanimados porque no contaban con  la maquinaria para poder producir, otros no tenían el espacio en el cual trabajar  y también me contactaban muchos emprendedores que tenían una marca y no sabían cómo encontrar personas capacitadas para que desarrollen sus productos. En ese momento,  realmente sentí que era necesario crear un espacio no solo para confeccionar prendas sino también para conectar a las personas y que puedan interactuar entre ellas.  Esa se convirtió en mi mayor meta y trabaje día y noche para lograrlo.

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Por su formato La Cortesana es el primer Coworking Textil de Latinoamérica centrado en brindar apoyo y  cooperación entre profesionales de la industria ¿Cómo definirías el trabajo que hacen aquí?

Nosotros brindamos un proceso de trabajo sumamente artesanal y dedicado 100 % a cada persona que contrata un servicio. Empezó siendo un proyecto muy pequeño, y ahora somos diez personas las que trabajamos aquí. El Coworking Textil que desarrollamos en La Cortesana es un espacio de asesoramiento y producción que cuenta con todas las herramientas para la confesión,  cualquier emprendedor puede venir a desarrollar su producto dentro de un espacio a puertas abiertas que brinda la atmosfera de un taller industrial. Nosotros tratamos de ser un apoyo para las personas y los ayudamos a desarrollar sus emprendimientos y lograr sus sueños.

¿Cuál es la filosofía que sustenta a La Cortesana como emprendimiento?

Creo que este proyecto tiene una perspectiva social e implica un estilo de vida donde dejamos claro que detrás del producto hay una historia que se fue construyendo paso a paso.  Nos preocupamos por nuestros clientes y siempre buscamos que los productos tengan una identidad.  Otra cuestión fundamental que marca nuestros valores y nuestra filosofía tiene que ver con el hecho de que aquí en La Cortesana fomentamos una ética de trabajo justa, a través de la cual se tiene muy presente el factor humano y se hace énfasis en destacar que detrás de la confección de una prenda hay personas con sentimientos y con aspiraciones. Es por ello que también creamos un espacio que permite emplear a muchas personas expertas en corte, molderia, y confección. Trabajamos junto a modelistas, costureros y especialistas en tejidos, no importa cuál sea el producto, nosotros nos encargamos de encontrar al profesional para contactarlo con la persona que quiere desarrollar un emprendimiento. Actualmente, somos una red que potencia  emprendimientos textiles mediante la cooperación.  Hemos sido capaces de brindar ayuda y  democratizar la confección.

A su vez, lo que más nos gusta de nuestro proyecto es que lo hemos pensado como un espacio inclusivo, somos un taller en el que se evidencia una trasparencia y una coherencia, los emprendedores puede venir y  ver como trabajamos y como estamos confeccionando sus productos en el momento, pueden sentarse junto al costurero y ver como esta  confeccionando una prenda. Muchas veces nuestros clientes descubren un mundo nuevo y  se sorprenden al ver el gran trabajo que implica el diseño y la confección de indumentaria.

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¿Cómo vives el hecho de haber creado el primer Coworking textil cooperativo de Latinoamérica? ¿Te sientes una precursora?

Al principio no me daba cuenta del impacto que tiene este emprendimiento, pero mucha gente me hizo sentir que estaba generando una tendencia en el circuito del diseño local y eso me llena de orgullo. Creo que sembré una semilla, y que quienes formamos parte de La Cortesana estamos abriendo un nuevo camino para que las personas puedan contar con un espacio accesible que les permita desarrollar sus emprendimientos de forma profesional, esa era una gran necesidad dentro del rubro textil.

¿Qué ha sido lo que más te ha sorprendido al iniciar este proyecto?

Sinceramente, yo no me esperaba que el Coworking Textil fuese una necesidad tan grande,  sentía que algo debía cambiar y quería hacerlo pero cuando pensaba en cómo llevar mi deseo a la acción me parecía que era una idea loca, no pensé que iba a funcionar, había visto una necesidad, pero ponerlo en marcha era un gran desafío e implicaba un riesgo pero recuerdo que un día junté valor, decidí asumirlo y ya no miré atrás. Poco a poco, comencé a ver que mi sueño se hacía realidad y cada vez más gente me consultaba para trabajar aquí, realmente era necesario un espacio así y haber puesto manos a la obra para llevarlo a cabo y concretarlo, me llena de satisfacción.  Es necesario vencer los miedos y mirar hacia adelante, lo que soñamos es posible.

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¿Qué  planes tienes para La Cortesana a futuro? ¿Cuál es tu mayor sueño?

Me gustaría que La Cortesana y el concepto de Coworking textil lleguen a más lugares, y a otros países.  Mi mayor deseo es que el proyecto pase a otra instancia y de esa forma seguir ayudando a muchos más emprendedores. A futuro me gustaría brindar seminarios y capacitaciones para personas que están comenzando una marca o un proyecto textil.  Siento que desde que cree La Cortesana estoy en permanente evolución, aprendizaje y crecimiento y eso me incentiva a seguir adelante. Sueño con que nos podamos ramificar en otros sectores pero siempre priorizando el factor humano y la calidad del servicio, no estoy interesada en un crecimiento como modelo de negocio, en el que no se valorice el proceso porque quiero que perdure la filosofía del proyecto, mi objetivo es que todas las personas que forman parte de La Cortesana vivan  una buena experiencia de trabajo.

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