Corea del Norte: ¿el próximo enclave de la producción de fast fashion?

by Anna Pardo Fernández,

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 Empleados en fábricas norcoreanas. © South China Morning Post.

La moda asiática no sólo vive del Made in China y la esclavitud sufrida por la población vietnamita a causa del impacto negativo de la producción de fast fashion a nivel mundial; la moda en Corea del Norte también existe. El país, liderado por el polémico Kim Jong-un, subsiste bajo la sombra de la autarquía propia del régimen del dictador, pero parece que la situación podría cambiar radicalmente en un futuro cercano. Este posible avance tendría un gran impacto en el sector de la manufactura de moda, dado que la industria textil es una de las principales industrias de exportación en Corea del Norte. La confección secreta que ejecutan países vecinos en ciudades fronterizas como Dandong (en la República Popular China) dónde producen a menor coste y, posteriormente, etiquetan como Made in China, dejaría de ser anónima para convertirse oficialmente en parte de la cadena de suministro asiática.

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Donald Trump y Kim Jong-un en la Cumbre de Singapur. © People. 

El pasado 12 de junio se iniciaron las conversaciones entre el presidente estadounidense Donald Trump y el dictador norcoreano en la Cumbre de Singapur. Éstas son aún prematuras, pero Jong-un tiene un claro objetivo: lograr el levantamiento o la flexibilización de las sanciones contra Corea del Norte. La reunión entre ambas potencias mundiales podría concluir con un progreso significativo si se confirmara la CVID (Desnuclearización Completa, Verificable, Irreversible). La meta de Trump es la desnuclearización y, de este modo, el comercio se transformaría en una importante moneda de cambio en cualquier negociación. Y si este movimiento tuviera lugar, Corea del Norte se convertiría en una propuesta atractiva para los industriales en los años venideros, particularmente aquellos basados ​​en mercados vecinos.

El abastecimiento clandestino de prendas realizadas en Corea del Norte y exportadas a mercados occidentales es ya una realidad. Gracias a estas prácticas ilegales, los empresarios pueden ahorrar hasta el 75% de los costes de producción.

A medida que China se centra en producir prendas técnicas más complejas y que la escasez de mano de obra en Vietnam se hace cada vez más alarmante, el reformado sector manufacturero norcoreano podría resolver una serie de problemas regionales que padece la cadena de distribución en la actualidad. De hecho, el abastecimiento clandestino de prendas realizadas en Corea del Norte y exportadas a mercados occidentales es ya una realidad. Existen productores chinos que envían textiles a fábricas encubiertas a través del río Yalu en Corea del Norte y los etiquetan como Made in China a su regreso. Menos clandestinas son las fábricas fronterizas intercoreanas, donde las empresas surcoreanas producen en enclaves como el Parque Industrial Kaesong. Gracias a estas prácticas ilegales, los empresarios pueden ahorrar hasta el 75% de los costes de producción.

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 Parque Industrial Kaesong. © Asia News. 

Los diálogos entre dos de los líderes más implacables de la historia, Trump y Jong-un, no serán de fácil resolución. Incluso en un hipotético escenario donde la paz reine entre ambos, existirían riesgos graves relacionados con la inversión económica internacional en Corea del Norte. Si bien China y Corea del Sur, como vecinos, tienen un interés personal en mantener al país de Kim en una situación de relativa estabilidad, nadie puede controlar la volatilidad del caudillo norcoreano. A esto se suma la inseguridad que produce la posible llegada de un presidente conservador (contrario a las ideas de Jong-un) a Corea del Sur, el anticipo del proceso de desnuclearización o la posibilidad de un cambio de régimen en Corea del Norte. La nación, en definitiva, tiene el potencial de convertirse en un núcleo de fabricación con características de manufactura similares a las de Vietnam.

No existe ética en la confección norcoreana: los trabajadores de Corea del Norte son más productivos a ojos de los empresarios porque perciben salarios inferiores y trabajan más horas que los empleados chinos o surcoreanos.

Gerhard Flatz, director general de KTC, fabricante de ropa deportiva en Guangdong (China), compara la potencial apertura de Corea del Norte con la entrada de la industria de la moda en Myanmar hace unos años, ya que el boom de producción vivido en el país por aquel entonces conllevó problemas de imagen para la nación, puesto que las condiciones de trabajo incumplían la legitimidad. Es una reflexión acertada, ya que no existe ética en la confección norcoreana: los trabajadores de Corea del Norte son más productivos a ojos de los empresarios porque perciben salarios inferiores y trabajan más horas que los empleados chinos o surcoreanos. Los derechos humanos tienen poca relevancia en el país y, en consecuencia, las marcas occidentales desconfían de trabajar con Corea del Norte por las reiteradas violaciones contra éstos códigos. En suma: para que la producción norcoreana recibiese apoyo mundial, las fábricas deberían cumplir con todos los requisitos internacionales de responsabilidad social corporativa. Algo, por el momento, un tanto dudoso.

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Etiqueta de una prenda de Adidas Made in China© Medium. 

Aunque hacer predicciones cuando la probabilidad de permute es aún precoz, hay un factor que los sucesos históricos defienden que no deja lugar a dudas: algunos empresarios sin escrúpulos se beneficiarán de todas las puertas que las leyes norcoreanas no dejen cerradas con llave para lucrarse económicamente, violen o no los derechos humanos establecidos a nivel mundial. Y, si no es así, tienen ventajosas alternativas: la confección clandestina proveniente de países vecinos ha demostrado dar buenos frutos. Las firmas internacionales con conciencia social tienen más dificultades de explotación en Corea del Norte ya que el incumplimiento de los códigos de conducta morales pueden jugar en su contra y acabar por manchar su propia imagen. Pero “hecha la ley, hecha la trampa”, dicta el refranero español, y no le falta razón en ocasiones como ésta. Sólo cabe esperar descubrir qué ingeniosas salidas diseñan los fabricantes para conseguir que la rueda del  fast fashion nunca deje de girar.

Vía BoF.