Hiroko by Juan Vidal

by Pablo Gandia,

 

“Para mi el buen gusto no existe; es relativo. Lo que es elegante hoy, puede que no lo sea mañana”

1

Si sois de los que os negáis a despedir el atardecer del verano, preparaos: probablemente la última colección de Juan Vidal os parezca un ejercicio de provocación. Y no solo por la evidente inspiración asiática, sino también por las tonalidades empleadas. Veintinueve conjuntos dejan claro sobre la pasarela que el diseñador alicantino no se conforma con los tópicos del mar y la playa. Para él, la estación más deseada del año también puede vestirse de colores oscuros y de estampados imposibles, igual de arriesgados que los de un turista británico en el Mediterráneo. Pero, si lo pensamos bien, quizás en eso consista su último trabajo, en ofrecer tantas versiones y posibilidades del verano como formas hay de vivirlo. Mientras sacamos nuestras propias conclusiones, algunas más acertadas que otras, Juan Vidal reconoce que Hiroko ha supuesto una válvula de escape: “todo surgió de las ganas que tenía de evadirme del taller y del calor. Me imaginaba fuera de mi rutina y en una actitud bastante hedonista. La isla de la creatividad se puso en marcha justo cuando más asfixiado estaba”.

2

Trasladarse a un escenario paradisiaco, aunque solo sea a través de la imaginación, parece ser el punto de partida; el ingrediente básico con el que el joven creador ha estructurado su colección más comercial. De los referentes podríamos hablar largo y tendido: Gauguin y sus bañistas, el surf y Hawai, la xilografía japonesa o los desfiles de baño de los años cuarenta. ¿El nexo de unión? “Por supuesto el mar, el sitio donde encuentras libertad y eres capaz de ser tú mismo”. A pesar de ello, no se trata de la concepción clásica y azul de los mares que todos tenemos en mente, sino más bien de un agua teñida por la luz rojiza del sol. Y es que, en este caso, la iluminación ha sido imprescindible para conseguir la esencia de las prendas. Gracias a ella, incluso el vestido más oscuro cobra vida en el cuerpo de la mujer. Lo dota de un je ne sais quoi irresistible que, poco a poco, con cada nueva propuesta, va alcanzando una identidad única.

Desfilar en la incerteza

Después de cinco colecciones en Ifema y un Premio Nacional de Moda, cualquiera podría sentirse consolidado en España. Pero Juan Vidal no. “Durante los últimos años nada está siendo fácil. Trabajo muchísimo todos los días y aún así desconozco el camino correcto”, asegura. ¿A qué dificultades te has enfrentado? “Han sido innumerables. Cada vez hay un nuevo muro que saltar. Cuando no es un asunto relacionado con el tejido, lo es con el prototipo, con la producción o con la misma gestión. Empiezo a pensar que los problemas forman parte de la vida”. Y seguramente así sea, pero bajo este discurso sincero –propio de alguien que por primera vez se ha enfrentado a la edad de los treinta- se esconden muchos más obstáculos, como la falta de creatividad, las crisis personales que amenazan lo profesional y la toalla que pide a gritos ser tirada. Llamémosles los delirios del artista. Tan simples como aterradores. Tan sorprendentes como el buen gusto que destilan las manos de Juan Vidal.

3 4 5 6 7 8 9 10

Fotografías de Pablo Gandia.