EL MUNDO AMIGO

by Federico Ferrari,

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Despojado, ocurrente y espontáneo. Con un amplio espectro de inspiraciones, que conviven y crean lazos formando colecciones. Siluetas con movimiento y soltura para mujeres que buscan  experimentar  y crearse. Así es el mundo al cual nos invita Belén Amigo.

Una joven diseñadora nacida en Chaco, provincia Argentina, que sin saber qué carrera seguir, eligió el diseño para poder trabajar creando. Estudió y trabajó en otras firmas hasta que decidió ir por más y abrir su propia marca, la cual con pasos “chicos”, como define ella, tomó un lugar en el diseño argentino, con promesas de crecimiento.

Una vez finalizada la secundaria tuviste que tomar un camino y decidiste abocarte al diseño de indumentaria. ¿A qué se debe?

Cuando tuve que tomar la decisión a mi me gustaban todas las carreras y una persona me dijo “pensá en lo que vas a trabajar, no en lo que vas a estudiar” y ahí me tentó el tema del “taller”. Trabajar haciendo ropa y estando en un ambiente creativo.

Cuando decidiste abrir tu propia marca te encontrabas trabajando en otra firma. ¿Qué te llevo a dar ese paso?

Cuando estaba en la facultad y luego cuando trabajaba en relación de dependencia, siempre hacía mis propias cosas pero no tenía la estructura de colección. Después de trabajar dos años en “Zito” creí que era un tiempo en el que ya había aprendido lo que tenía que aprender, como fue el conocimiento de nuevas telas o el manejo de una empresa más chica. Y entonces empecé con la marca cien por ciento, largando dos colecciones por año.

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A la hora de crear una colección e idearla, ¿cuál es el proceso que realizas?

Va variando un poco pero lo que siempre hago es dibujar muchos figurines y así voy encontrando la silueta que me gusta. Al mismo tiempo, pienso las imágenes, la estética y el relato. Siento que siempre hay un disparador que está en cualquier lugar. Y trato de unir todo, de ser muy abierta, si una parte de la inspiración no tiene absolutamente nada que ver con la otra que aparece, en algún momento van convivir las dos juntas, se va a crear el relato para que coexistan en un mismo universo. Y también hay una parte re dura que es la planificación de la colección, que ya no tiene que ver tanto con el diseño sino con el armado de  cantidades y números.

Es un juego que soles utilizar, el hecho de unir inspiraciones que no conviven generalmente.

Sí, está bueno. Yo creo que como diseñador uno tiene que ser capaz de ver cualquier cosa desde su punto de vista. Yo nunca digo “eso no voy a usar” o “eso no lo voy hacer”. Porque también uno busca ir variando e ir explorando nuevas cosas.

He visto en diferentes colecciones que las líneas geométricas y la superposición son elementos los cuales continúan a lo largo de las temporadas. ¿Cuáles son tus aliados a la hora de diseñar?

Sí, aliados y vicios- exclama entre risas. Yo creo que hay una silueta que maneja la marca, que de alguna u otra forma siempre está, más literal o menos, aparece en todas las colecciones. Y también hay recursos, como los bordados o detalles en las prendas, que siempre están presentes.

Como diseñador uno tiene que ser capaz de ver cualquier cosa desde su punto de vista.

La marca trabaja con una silueta que le permite cierta “libertad” y movilidad a la mujer. ¿Qué rol cumple el cuerpo a la hora de crear?

Para mí hay que ver varios aspectos. Primero el aspecto formal, siempre acordarte de que no trabajas sobre el aire sino que trabajas sobre un cuerpo que está en movimiento.Por otro lado, creo mucho en la instancia de la  “comunicación” de la ropa, qué te pasa a vos cuando usas una prenda y cómo reconfiguras tu cuerpo y lo que sos, para convertirte en algo nuevo, que sos vos y ese indumento. Me pasa un montón con las clientas cuando usan la prenda por primera vez y salen a la calle y lo experimentan. Esa instancia me parece súper interesante, cómo se puede redefinir a alguien mediante la ropa. Y después creo que hay una parte más intelectual, en donde las clientas pueden tener una aproximación con la marca, relacionarse con la propuesta estética o con el relato de cada temporada.

Me gustaría que me cuentes acerca de la última colección.

“Tótem” empezó con la idea de unas bailarinas coloradas que eran libres, que flotaban. Pero era tan liviana que la terminamos bajando, necesitábamos que esté muy conectada con la tierra, queríamos mostrar mujeres fuertes y pesadas. Y por eso se pensó ese nombre, que no me había caído hasta dos horas antes de hacer las fotos de la campaña. No se me ocurría ninguno, hasta que se me ocurrió “Tótem” que quedaba perfecto con todo y a la vez no tenía que ver mucho con la inspiración. Era algo poético pero no era literal.

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Si la tuvieras que definir, ¿cómo sería la clienta de “Belén Amigo”?

Tenemos clientas desde veinticinco años hasta de sesenta. Es una cuestión más de “estilo”, muchas me agarran y me dicen “yo siempre me vestí así”. Entonces hay una cosa de comodidad, de tener un estilo en particular, una visión del cuerpo diferente.

¿Por qué crees que las clientas de la marca te eligen para vestirse?

Muchas clientas que tengo son gente que aprecian mucho el diseño, son arquitectas o están ligadas al arte. Y valoran mucho lo que uno hace, el trabajo textil, las telas que trabajamos nosotros. Creo que vengo de otra generación, donde no tenemos muy establecido que esto es así, que todo es blanco o negro, sino que hay grises. Me pasó que yo siempre combiné el azul con el negro y todo el mundo me decía “esto no puede ser”. Y creo que eso se valora.

Muchas clientas que tengo son gente que aprecian mucho el diseño, son arquitectas o están ligadas al arte.

¿Cómo fueron estos años si tuvieras que hacer un balance?

Fueron de mucho cambio y muy despacito. La primera colección que largué fue verano, que fue “Rosas rosas” y vendía en mi casa. Después para la segunda me presente en “Ciudad de Moda” y abrí el primer local que tenía en Palermo, en el cual estuve un año. Y luego me mude acá (Recoleta) que estoy ya hace un año.

¿Qué pasos te gustaría seguir dando?

Primero tenemos ganas de aumentar la producción, de crecer en volumen. Estamos cerrando el año con cinco puntos de venta y me gustaría tener más, inclusive en el interior del país. Me interesa mucho la llegada a la gente y para mi ser parte de una estructura que llega a muchos es lo mejor. Si vos me decís, me gustaría hacer una línea de ropa para una marca súper masiva, no de cualquier manera, sino con mi estilo propio. Y en algunos años poder tener un taller propio.

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