Brain & Beast, el arte de hacer lo que te dé la gana

by Raquel Bueno,

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Ángel Vilda, la mente creativa detrás de Brain & Beast, posa sonriente en su estudio. © Todas las imágenes por Rubén González.

Ángel Vilda no es solo un diseñador que rebosa ganas y energía, también una de esas personas que te abren de par en par las puertas de su casa y te reciben con café recién hecho y una sonrisa de mejilla a mejilla. Entramos por el portal de su pequeño estudio en el centro de Barcelona, que huele a hogar, y enseguida nos presenta a Ezequiel Martin, su compañero empresarial y de vida junto a César Olivar. Juntos forman una familia de tres y mantienen en marcha el engranaje del perro de tres cabezas en el que ya se ha convertido Brain & Beast, que arrasó en la última edición de la semana de la moda de Barcelona con su última colección Trilogy Vol. III / Eclipse, reconocida con el Premio Nacional de la Generalitat de Catalunya 080 a la Mejor Colección de esta edición junto a Krizia Robustella.

Brain & Beast nació en el año 2010. Ángel, por aquel entonces, vivía en Madrid y ya había hecho muchas colecciones bajo su propio nombre, aunque no habían acabado de funcionar. Conoció entonces a César, el que falta hoy en el estudio y el tercero de la banda, y se fue a vivir a Barcelona. Empezaron a trabajar juntos en el vestuario de varias obras de teatro, pero a Ángel le revolvían las ganas de volver a hacer colecciones y apenas dos años después César le acabaría animando a lanzarse a la piscina de nuevo. Esta segunda vez las cosas le irían mucho mejor, y la razón detrás de su éxito es simple: fue el fruto del hacer única y exclusivamente lo que les dio la gana. Sin más.

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Su consejo para todos aquellos jóvenes que sueñen con dedicarse al mundo de la moda es radical: “Si tienen dudas, que hagan farmacia”.

La moda, para Ángel, es un negocio de artistas, aunque en ocasiones su faceta comercial pueda hacer que el arte acabe por perderse en el camino. Pero para él la moda es algo innato, nació así. Tras ver Flashdance, un clásico, lo tuvo claro: quería ser diseñador de moda. Y como todo creativo, irremediablemente, siempre ha estado condenado a esa suerte. Una suerte que corre por las venas y te impulsa, de forma irreprimible, precisamente a eso: a crear. Por eso su consejo para todos aquellos jóvenes que sueñen con dedicarse al mundo de la moda es radical: “Si tienen dudas, que hagan farmacia”.

Él estudió Bellas Artes en Barcelona, en 1988. Y de ahí que le resulte divertido que algunas personas se refieran a Brain & Beast como un fenómeno nuevo: “Tenemos 42, 43 y 59 años. Llevamos 25 colecciones, tenemos un grado de experiencia”. Su primera feria fue en París, porque siempre quisieron dirigirse a un público internacional y en España, para Ángel, no hay mercado. Países como Francia, Italia o incluso Estados Unidos nos llevan, en palabras del diseñador, una delantera muy grande en cuanto a industria y cultura de la moda. Y he ahí nuestro problema: “A la industria española le falta cultura y educación”.

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Ángel Vilda y Ezequiel Martin posan juntos en su estudio.

¿Y no puede ser que los españoles vivamos un poco acomplejados? ¿Que nos guste más lo que hacen nuestros vecinos que lo que hacemos nosotros mismos? El problema, para el madrileño, se reduce a que en España se copia demasiado. Somos, por decirlo de alguna forma, la versión mala de algo preexistente. Y lo importante son las trayectorias, no los fenómenos sociales que triunfan de la noche a la mañana. Aunque a ellos, este desafío, no les preocupa: “Nos hemos montado la película de forma que somos capaces de hacer lo que nos dé la gana”.

Tienen las cuentas saneadas porque a parte de trabajar para su propia empresa trabajan para otros sitios y para otra gente. De este modo, en el terreno personal pueden hacer lo que les venga en gana. Además, Ángel lleva dando clases desde los veinticuatro años y desde hace cuatro es el jefe de estudios de IDEP, la Escuela Superior de Imagen y Diseño de Barcelona. Sus compañeros comparten también esta vertiente docente: Ezequiel es el director del posgrado de estilismo y César del de artes escénicas. Es algo vocacional: “No nos lo planteamos cómo un vamos a ser camareros para poder hacer ropa. Brain & Beast es todo eso, es nuestro modo de vida”.

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No es el fast fashion el problema, es el fast todo: “No hace falta ser Einstein para darte cuenta de que si te estás comprando un total look por doce euros hay alguien que lo está pasando francamente mal”.

Pero en el mundo de la moda todavía hay que cambiar, o recuperar, muchas cosas. ¿La más importante? Ser conscientes de lo que se está comprando. De que no necesitamos comprar ropa todas las semanas, ni atiborrar nuestros armarios por encima de sus posibilidades. Devolverle, en definitiva, el valor a las prendas que llevamos. Y no nos cansamos de repetirlo. Barcelona está intoxicada de franquicias. No es el fast fashion el problema, es el fast todo: “No hace falta ser Einstein para darte cuenta de que si te estás comprando un total look por doce euros hay alguien que lo está pasando francamente mal”, subraya Ángel. Y le sobra razón: nos falta empatía, y en grandes cantidades.

Por eso ellos no hacen rebajas. Y es que si tienes que rebajar algo, es porque te está sobrando. Y entonces existe un fallo de producción. El producto online de su firma no es ni siquiera de temporada. Son las prendas que les definen más y, cuando se dejan de vender, se retiran y entran otras. Algo parecido ocurre en sus desfiles: cada una de sus colecciones forma parte y se fusiona con la siguiente para romper con ese ideal de obsolescencia programada que ahora parece que es inherente al vestir y a la ropa. Aunque no sea así.

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El icono de los iconos para Ángel es Jean-Paul Gaultier. “No lo menciona nunca nadie y es uno de los mejores diseñadores del siglo XX”. Aunque él, en sus colecciones, se inspira en sus experiencias personales, en sus amigos, en su familia… Y en esas cosas incómodas que pasan a diario en el mundo, que aportan el guiño ácido tan característico de todas sus colecciones. A nivel creativo sabe quién es y lo que le interesa. Pero, además, se ha convertido en un maestro de la retórica en la costura, y de ahí la crítica a la fiebre actual por la logomanía que impregnó de logos su última colección. Sus primeras influencias artísticas fueron referencias pop, aunque el decir ahora las cosas a través del humor le permite decirlas sin quedar mal. Lanzar mensajes críticos que, más allá de hacernos pensar, sean capaces de arrancarnos una sonrisa. La moda, para Ángel, lo es todo. Y con una pasión así de grande, hace falta poco más.