Balenciaga 1 – IKEA 1

by Isabel Serra,

original

Demna Gvasalia no quiere saber nada de medias tintas. O le amas o le odias, no pasa desapercibido y tiene el poder de colapsar la red con cada movimiento. Escandalizó a los más puristas al debutar en París con su firma Vetements y puso patas arriba la histórica casa de Balenciaga, renovándola y revitalizándola. Desafió la lógica de la moda vendiendo por más de 100 euros una camiseta de DHL que, en la web de la empresa de transportes valía solo unos 6 euros. Ambas idénticas, una de Vetements, otra de DHL. Ni siquiera la gran Man Repeller lo entendía. Ya se sabe, el poder de las etiquetas.

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La semana pasada volvió a hacerlo: sacó para Balenciaga un nuevo modelo de bolso demasiado parecido a la típica bolsa que debes coger en IKEA cuando compras más de la cuenta, el modelo FRAKTA. La tienes en casa, seguro. Igual que seguro que tienes la bolsa a rayas que quizás llevaban tus padres para ir a la playa los domingos (y que odiabas). Copia o homenaje, esa es la cuestión. El revuelo traspasó las fronteras de la prensa de moda, pues la versión fashionista de IKEA se vendía en la web por 2.145 dólares (1.600 euros).

Ayer, el gigante sueco respondió a Balenciaga. Y de qué manera. Encargaron la campaña a ACNE, cuyo director creativo declaraba: “Quería actuar rápido, así que contacté con mi cliente y le dije: “Vamos a tener el trabajo hecho en dos horas”. Lo que han hecho es lanzar la guía para distinguir el original (la suya, la de IKEA) de la copia (la de Balenciaga). Esto son los pasos:

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Primero, sacúdelo. Si cruje, es auténtica. Segundo, si puedes llevar en él todo lo que puedas imaginar (incluso agua), es auténtica. Tercero, ensúcialo. Si puedes lavarlo con la manguera de tu jardín, es auténtica. Ah, y mira el ticket. Si vale menos de un euro, también es la de verdad.

 

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