Asia, fuente de inspiración

by Elisa Dezvas,

Asia “ha salvado” los números de firmas como Hermès, Burberry, Prada o Louis Vuitton. En España el 85% de las ventas las realizan turistas y los procedentes de China suponen el 35% del total según el informe del Círculo Fortuny. A pesar de la reciente deceleración de la economía China, en la última década Asia ha sido el mercado de lujo más saneado, donde las grandes marcas han realizado su expansión con un sin parar de inauguraciones de tiendas. Además Singapur, Hong Kong y Dubai compiten con las grandes capitales de la moda por el podio.

La relevancia del continente asiático es creciente en términos de creación y business, pero hoy no vamos a hablar de números sino de creatividad. En el ideario del diseñador occidental siempre ha existido una gran fascinación por Asia y su cultura tradicional. Aurelie Samuel, historiadora del Arte especializada en Arte Oriental y comisaria de la exposición Asia Soñada de Yves Saint Laurent enumera una larga lista de diseñadores que en algún momento de su carrera se han inspirado en Asia: Paul Poiret, Vionnet, Dior, Balenciaga, Lagerfeld, Gaultier, McQueen, Galliano… y detalla que “a finales del siglo XIX Japón y su iconografía influencian Occidente pero que no es hasta los años 70 cuando India y China empiezan a estar de moda”.

El primer diseñador que vistió a la mujer occidental con una mezcla de aires asiáticos es Paul Poiret. Su interés le llevó en 1909 a Londres a visitar una exposición de turbantes orientales. Conocido como Sultán de París, engalanaba a sus clientas para entrar en su imaginario harem: caftanes, bombachos, turbantes, exóticos bordados metalizados y colores intensos para delicadas mujeres vestidas hasta el momento en tonos pastel. Diseños que probablemente lucieron en su ostentosa fiesta “Las 1002 Noches”. El orientalismo de Poiret pretendía romper con el “encorsetado” Occidente y su ingenio le sirvió una exposición en el Museo Metropolitano de Arte de Nueva York (MET) en 2007.

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Paul y Denise Noiret en las “1002 noches”.

Con Yves Saint Laurent los viajes a India son repetidos. Aurelie aclara que “ha sido el país más presente en sus colecciones. Desde la primera para la primavera-verano 1962 en la que interpreta el traje clásico del  príncipe del norte de India embellecido con turbantes, un elemento masculino que feminiza”. “Saint Laurent nunca viajó a India pero distinguió muy acertadamente los dos tipos de trajes que existen: el drapeado y el cosido” aclara la historiadora, que además señala que “se corresponden a su vez a los dos talleres existentes en la alta costura: el tailleur y el flou”. Saris occidentalizados de seda, túnicas y pijamas en lamé, trajes adamascados con botones joya, referencias a la India mongol en bordados de paisley (boteh), turbantes rematados en lujosas piezas y orfebrería con formas de corazón inspiradas en las joyas del Maharajá para las colecciones de 1962,1969 y 1982 surgieron de la India imaginaria de Yves, que fue alimentada por los recuerdos que le traía de su país natal la primera modelo hindú que subió a la pasarela.

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Musée Yves Saint Laurent

Invitados al exceso palaciego del Maharajá por Karl Lagerfeld en la colección Paris- Bombay de Chanel 2011 la interpretación de India es totalmente diferente: masculinas chaquetas Nehru, túnicas, leggings en negro, marfil y dorado con lujosos bordados y completos de joyería con cadenas adornando las caras, muñecas y tobillos de zapatos.

Más peculiar, occidentalizada y menos ornamentada fue la visión de Prada para la colección SS 2007 con referencias a la India de YSL y Loulou de la Falaise. Todas las modelos lucían turbantes, muchas llevaban mochilas de nylon y a algunas les faltaban las partes de abajo porque según dijo Muiccia Prada “simplemente no me gustó nada de lo que hice debajo de la cintura”. Menos parca fue su colección SS2013 en la que el japonismo articuló un discurso más íntimo. Geishas del siglo XXII, vio Tim Blanks, con vestidos de origami, sandalias tabi futuristas y referencias florales al país del sakura.

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Prada ss2007 – Prada ss2013

La pureza del kimono, los obis –cinturón del kimono-, los tocados de las oiran –cortesanas- japonesas y el glamour de los años 40 se unen en la colección de un John Galliano sin blanca. André Leon Taylle lo definió como “fashion moment” y la  audiencia quedó sorprendida con esta presentación en el Palacete São Schlumberger (1994).

Una aproximación completamente diferente al quimono es la de YSL en 1962. El traje del teatro Kabuki, que Aurelie define como “extremadamente importante porque el traje constituye una especie de decorado, define al personaje: su papel, la clase social y la intriga”  y el quimono de María Calas en Madame Butterfly fueron la fuente de inspiración. Sus kimonos pierden el obi para adaptarse a la mujer occidental. Aurelie reconoce que en las colecciones de Saint Laurent una “búsqueda histórica en la base de la creación estética y exótica, ese procedimiento de recreación de su imaginario que se basa sobre conocimientos históricos reales. Y es un proceder científico que no es habitual en los diseñadores”

Probablemente China sea el país que más ha influido en las creaciones de los diseñadores occidentales. En 2005 el Museo Metropolitano de Arte de Nueva York dirigido por Andrew Bolton nos mostró la visión de China a través del ojo occidental que se nutre de la historia y el cine del país. Trajes imperiales, cerámica blanca-azul típica China, qipaos, vestidos dragones, sedas, pinturas, trajes mao…contextualizan los piezas creadas por diseñadores como Dries Van Noten, Balenciaga, McQueen, Christian Dior, Galliano, YSL, Valentino, Tom Ford…

Una mirada idealizada que sigue alimentando a día de hoy las pasarelas al mismo tiempo que continua nutriendo el cada vez más candente debate sobre la apropiación cultural. Sin ir más lejos, Julien Dossena regresaba de nuevo al infalible encanto del orientalismo en su aplaudida propuesta para primavera verano 2019.