Así son los nueve finalistas del premio LVMH 2018

by Raquel Bueno,

El ganador de la quinta edición del prestigioso premio puesto en marcha en 2013 por LVMH, el mayor conglomerado de lujo del mundo, recibirá 300.000 euros y un programa de mentores de un año de la mano de sus ejecutivos. Hace menos de un mes os descubríamos la lista de los veinte finalistas al galardón, que este año ha estado marcado por la diversidad, y ahora el grupo ha anunciado por fin los nueve finalistas de la competición de este año, seleccionados entre más de 1.300 aplicaciones y 90 países de todo el mundo por cuarenta y ocho expertos del mundo de la moda: desde la editora de Vogue China Angelica Cheung hasta la de la versión americana de Harper’s Bazaar Glenda Bailey o Bella Hadid como imagen de Dior. Seis de los finalistas son dúos, cinco provienen de la capital británica y tres se consideran de género neutro. Y aunque el ganador absoluto será elegido el día 6 del próximo mes de junio –de la mano de un impresionante jurado que contará, entre otros, con Karl Lagerfeld y Haider Ackermann–, si al igual que nosotros os moríais por conocerlos, no sufráis más: que allá van.

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Parte de la colección A/W 2018 de A-Cold-Wall. © Lillie Eiger para Dazed.

Samuel Ross: Existen otras subculturas realmente ricas que no se han dado a conocer y yo solo estoy contando esa historia.

A-Cold-Wall, de Samuel Ross 

El que fue en su día asistente del mismísimo Virgil Abloh, el diseñador londinense de veinticuatro años Samuel Ross, ha logrado colarse ahora en la lista de los nueve últimos finalistas con su joven marca, que cuenta apenas dieciocho meses de vida. A-Cold-Wall se inspira en sus experiencias del sistema de clases británico y una cosa es clara: apunta maneras. Todo un logro para el creativo que empezó descubriendo el diseño gráfico y la ilustración contemporánea, pasando por las películas experimentales, el arte callejero e incluso la creación de la marca de ropa urbana 2wnt4, que acabaría llamando la atención del fundador de Off-White. Ross describiría su marca así a BoF: “Siempre ha existido esta relación con la vestimenta en la clase obrera británica, sin embargo, Gran Bretaña no ha tenido una actualización en lo que representa desde hace tiempo. La gente todavía piensa en los hooligans, pero existen otras subculturas realmente ricas que no se han dado a conocer y yo solo estoy contando esa historia”.

Botter
Parte de la campaña S/S 2018 de Botter, estilismo de Ibrahim Kamara. © Ruth Ossai para SLEEK.

Rushemy Botter: Miramos solo las líneas y el corte, no importa si es (vendido como) ropa de hombre o mujer.

Botter, de Rushemy Botter y Lisi Herrebrugh 

Este dúo holandés se declara amante del riesgo y, como ya os avanzábamos hace unas semanas, no se inspira en las tendencias actuales de la pasarela, si no en sus herencias culturales personales: Rushemy Botter en la isla holandesa de Curazao (al sur del mar Caribe) y Lisi Herrebrugh en sus raíces dominicanas. Ambos diseñadores se conocieron cuando Rushemy empezó sus estudios en la Royal Academy of Fine Arts y formó equipo con Lisi, que por aquel entonces realizaba sus prácticas en Viktor&Rolf, en la ciudad de Ámsterdam. El resultado de este encuentro fue una mezcla explosiva y excéntrica a partes iguales, que nos ofrece una multiplicidad de experiencias sensoriales y sin duda alguna dará que hablar. ¿Lo mejor? Botter es una firma completamente genderless: “Miramos solo las líneas y el corte, no importa si es (vendido como) ropa de hombre o mujer”, afirmaba Rushemy a SLEEK.

Charles Jeffrey: Estaba más interesado en unir cosas con grapas. Una vez les di una muestra que estaba unida con cinta adhesiva. Me dijeron, ‘Tú te acuerdas de que estás en Dior, Charles?’

Charles Jeffrey Loverboy, de Charles Jeffrey

Charles Jeffrey, diseñador e ilustrador escocés, se mudó de Glasgow a Londres para estudiar en la Central Saint Martins y ahorró durante meses para colarse como becario en los talleres de alta costura de Christian Dior en París, durante aquella época de transición entre John Galliano y Raf Simons. A propósito de ello relataba a i-D: “Estaba más interesado en unir cosas con grapas. Una vez les di una muestra que estaba unida con cinta adhesiva. Me dijeron, ‘Tú te acuerdas de que estás en Dior, Charles?’”. Al volver de la ciudad del amor, en 2014, él y su tribu de amigos artistas, músicos y fotógrafos celebrarían por primera vez LOVERBOY, la fiesta que organiza ahora de manera mensual en uno de los mayores lugares de culto de la ciudad, y éstas le servirían para financiar su master en Saint Martins. Y bueno, por qué no, para instaurar en el este de la ciudad la fiesta definitiva en honor al hedonismo.

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© i-D.

Masayuki Ino: El diseñador debería ser el mayor fan de sus creaciones.

 Doublet, de Masayuki Ino

Fundada en el año 2012 por el japonés Masayuki Ino, esta firma de ropa se caracteriza por mezclar el streetwear con prendas de carácter vintage. El diseñador piensa en sus prendas como si de piezas de puzzle se tratasen (la palabra doublet, de hecho, es un sinónimo de éste que se inventó Lewis Carroll), y cada una de ellas tiene reminiscencias del grunge junto a una identidad visual de marca muy potente. Entre sus iconos figuran diseñadores de la talla de Jun Takahashi (de Undercover), Martin Margiela o Jeremy Scott aunque, según sus propias palabras durante una entrevista con i-D, “el diseñador debería ser el mayor fan de sus creaciones”.

Eckhaus-Latta

Parte de la campaña S/S 2018 de Eckhaus Latta. © Eckhaus Latta.

Zoe Latta: Al principio pensé, ¡maldita sea! Realmente lo conseguimos. Luego más tarde pensé, oh hombre. Es horrible. Esa camiseta cuesta $7.90 y fue mi idea. Es inevitable.

Eckhaus Latta, de Zoe Latta y Mike Eckhaus

Nacida en 2011 de la mano del dúo estadounidense Mike Eckhaus y Zoe Latta, Cathy Horyn le ha dedicado más de un artículo. Ambos se conocieron en la Rhode Island School of Design, Mike había trabajado diseñando accesorios para Marc Jacobs, y su etiqueta es también al cien por cien genderless: no clasifican ninguna de sus prendas siguiendo los criterios de género preestablecidos. Son maestros de la provocación (su nueva línea denim, sin ir más lejos, es una muestra de modelos convertidos en payasos haciendo topless) y defensores fieles del movimiento queer; y parece que cada nuevo paso que dan despierta una atención cada vez mayor en el mundo de la moda. Fueron, también, una de las víctimas de los múltiples apropiaciones artísticas de Zara, a propósito de lo que Zoe relató a Dazed: “Al principio pensé, ¡maldita sea! Realmente lo conseguimos. Luego más tarde pensé, oh hombre. Es horrible. Esa camiseta cuesta $7.90 y fue mi idea. Es inevitable”.

Kwaidan Editions

© Kwaidan Editions.

Hung La: Trabajar en Balenciaga con Nicolas Ghesquière fue increíble, para él todo era imagen y creatividad.

Kwaidan Editions, de Léa Dickely y Hung La 

Su nombre proviene de una película de terror japonesa del año 1965, apenas cuenta dos años de vida y se define por la tensión entre sus elementos opuestos. Aún así, la pareja detrás de la firma –en los negocios y en el amor– posee una vasta experiencia en casas del calibre de Céline y Balenciaga, por parte de Hung, y Alexander Moqueen y Rick Owens, por la de Dickely. “Trabajar en Balenciaga con Nicolas Ghesquière fue increíble, para él todo era imagen y creatividad”, afirmaría la diseñadora a propósito de ello a BoF. Se conocieron estudiando en la Royal Academy of Arts de la ciudad belga de Amberes, y enseguida se trasladarían a París y acabarían por lanzarse a la piscina y crear su propia marca de moda de lujo. Con un currículum –o más bien dos– de tales proporciones, el éxito estaba prácticamente asegurado.

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Parte de la colección F/W 2018 de Ludovic de Saint Sernin. © Ludovic de Saint Sernin.

Ludovic de Saint Sernin: Mi vida personal estaba llena de tantas experiencias nuevas –sentí que tenía que expresar eso.

Ludovic de Saint Sernin

Las piezas del diseñador francés están impregnadas de un estilo andrógino y surrealista, y desprenden un cierto aire sensual. Criado en África sintiendo que nunca acababa de encajar del todo, vivió con su familia en Costa de Marfil hasta los ocho años, momento en que la guerra civil los obligó a trasladarse a Francia; y el diseñador divide ahora su tiempo entre París y Londres. Trabajó durante tres años en el estudio de Balmain, bajo la mirada atenta de Oliver Rousteing, y con apenas veintiséis se propuso lanzar su propia marca. Fue también por aquel entonces que se enamoró por primera vez de un chico y salió del armario a los ojos de su aristocrática familia. Entre sus ídolos de la costura figuran Margiela, Azzedine Alaïa o Loewe, y ese trasfondo sexual adquiere también una fuerte presencia en sus colecciones: “Mi vida personal estaba llena de tantas experiencias nuevas –sentí que tenía que expresar eso”, afirmó a propósito de ello a T Spain.

Matthew

Parte del último desfile de la colección S/S 2018 de Matthew Adams Dolan. © Matthew Adams Dolan. 

Matthew Adams Dolan: Siempre me ha obsesionado el estilo americano, Claire McArdle, Calvin Klein. Especialmente en este momento, con tantas marcas dejando Nueva York, creo que es importante celebrarlo. 

Matthew Adams Dolan

Este diseñador estadounidense crea piezas que desprenden identidad neoyorquina, luchando por demostrar que el sueño americano va mucho más allá de los conceptos de raza o clase social. Y si algo se puede decir del creativo, nacido en Denvers, es que ha visto mundo: fue a la escuela en el Japón rural, se fue a Suiza a estudiar literatura francesa y acabó licenciándose en Australia. Su estilo se caracteriza por una profunda admiración por la ropa de trabajo útil y lo mejor de la artesanía de toda la vida, que siempre transpira en sus colecciones. Tras su primer desfile, en septiembre del año pasado, afirmó a i-D: “Siempre me ha obsesionado el estilo americano, Claire McArdle, Calvin Klein. Especialmente en este momento, con tantas marcas dejando Nueva York, creo que es importante celebrarlo”. Y parece que gracias a talentos emergentes como él, la semana de la moda de Nueva York podría recibir ahora una más que necesaria inyección de vida.

Rokh

© Rokh. 

Rok Hwang: Queremos crecer orgánicamente, así que no hay prisa. Nos estamos moviendo paso a paso para que el cliente pueda entender la estética completa.

Rokh, de Rok Hwang

Con base en Londres, el diseñador detrás de esta firma obtuvo la seguridad y la confianza para lanzar su propia marca de Phoebe Philo. Desde su lanzamiento en 2016 no ha dejado de crecer aunque permanece todavía, relativamente, alejada del radar mediático: “Queremos crecer orgánicamente, así que no hay prisa. Nos estamos moviendo paso a paso para que el cliente pueda entender la estética completa”, explicaba su fundador a BoF. El leitmotiv de la marca es ese juego de contrastes entre la feminidad y la masculinidad, piezas elegantes y versátiles que evolucionan con el tiempo. Nacido en Corea y criado en Texas, Rok Hwang estudió también en la prestigiosa Central Saint Martins, que le acabaría llevando hasta Céline. Allí se sintió como en casa y fue planeando cautelosamente cómo sería exactamente su propia marca, hasta hoy. Veremos si será capaz de hacerse esta año con el premio aunque, visto lo visto, la competición estará muy, pero que muy reñida.