5 lecciones que aprendimos de Alexander Wang

by Laura Cadenas,

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En 2015 el Grupo Kering decidió prescindir de él como director creativo de Balenciaga, tras 3 años en el cargo, alegando “discusiones acerca de los términos de la renovación”. ¿Venirse a bajo? Jamás. El diseñador decidió aplicar lo aprendido y centrar todas sus energías en su firma homónima, la que como niño prodigio de la moda fundó en 2005 con tan solo 20 años. Desde 2015, a su rol de creativo ha añadido el de presidente ejecutivo. Hoy, Alexander Wang, hombre y firma, viven un prometedor e ilusionante futuro demostrando que lo que aparentemente se perfila como un fracaso puede convertirse en una nueva y fructífera oportunidad. Y junto a esta lección introductoria el diseñador nos brinda otras cinco, extraídas de una entrevista para The Business Of Fashion.

1. Ser creativo no es suficiente

Según Wang, un buen diseñador debe complementar la creatividad con algo de instinto empresarial. “Cuando eres creativo, eres un soñador, y cuando eres una persona de negocios, estás concentrado en la ejecución. Pero un sueño es sólo un sueño hasta que lo ejecutas”, alega. El clima de secretismo vivido en Balenciaga, que imposibilitaba tener conversaciones conjuntas entre los equipos de ventas y los de diseño le ayudó a definir lo que realmente no quería para su empresa. Esto, sumado a una confesa habilidad para los negocios le llevó a asumir el cargo de CEO de Alexander Wang. “Me gusta usar el pensamiento creativo cuando se trata de decisiones de negocios, y siempre me gusta usar el pensamiento empresarial cuando se trata de decisiones creativas”, concluye. 

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2. Definir los roles

La conexión entre departamentos en ningún caso implica que no deba estar escrupulosamente definido el quién es quién de la empresa. Según confiesa Wang, “la eficacia y aclaración de roles ha sido el cambio más importante” que han llevado a cabo en la firma. Esto ha permitido mejorar los resultados y la comunicación interna de la empresa, y hacer un exhaustivo balance a final de año. Pese a compaginar el cargo de directivo y el de creativo, el diseñador destaca la importancia de construir un potente equipo en el que delegar responsabilidades. “Tienes que saber en lo que eres bueno y en lo que no eres tan bueno, conocer los diferentes puntos de vista de tu equipo y escucharlos”.

3. Prohibido tener miedo al riesgo

Suena a frase hecha pero si quieres dedicarte a un mundo tan sumamente voluble como el de la moda tendrás que aplicártela. “En esta industria donde las cosas cambian tan drásticamente cada día, tienes que querer y estar dispuesto a asumir riesgos y cambiar y cuestionar la forma en que haces las cosas todos los días”, afirma el diseñador. Conclusión: “No puedes seguir adelante sin correr riesgos”.

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4. Seamos flexibles

En cuestión de posicionamiento, Alexander Wang oferta un amplio rango de precios, acercándose a varios segmentos. “No me gusta definir nunca la marca por el precio”, aclara, algo que desde los inicios ha implantado como lema de su firma. Según él, la clave para justificar la oscilación de precios está en una comunicación eficaz que haga que el cliente comprenda que el trabajo y el material de cada prenda condiciona su valor. Se niega a encasillarse: “Solo porque por definición no seamos un firma de lujo no significa que no podamos hacer un vestido bordado y venderlo a 5.000 o 10.000 dólares”, afirma.

5. Separar empresa y vida personal

Para Wang, los cambios que afectan a un director creativo se advierten inevitablemente en la marca por lo que es fundamental encontrar el equilibrio, nada fácil cuando una firma que lleva tu nombre cosecha tanto éxito. “Está la empresa Alexander Wang pero también está Alex Wang la persona. Y crear una separación es importante”, destaca. En tiempos de la consagración del diseñador celebrity y de la sobreexposición en redes sociales, él opta por dos cuentas de Instagram separadas. Mimetizar vida y empresa puede ser tan agotador como peligroso.

Vía BOF

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