5 lecciones de sostenibilidad que aprendimos de nuestros abuelos

by Raquel Bueno,

Dior
© Christian Dior.

Con el auge del slow fashion y del movimiento zero waste –la tendencia que aboga por una vida libre de residuos– parece que la llave de un futuro sostenible reside, irónicamente, en dar un par de pasos hacia atrás. En volver a las raíces de lo que era, en esencia, el estilo de vida de nuestros abuelos: priorizando la calidad a la cantidad, mimando y reparando las cosas, cocinando a fuego lento. El secreto de la sostenibilidad lo conocían ellos mejor que nadie, estas son cinco lecciones para un consumo más responsable que aprendimos de nuestros antecesores y que deberíamos volver a implementar desde ya. ¿Tenéis bolígrafo a mano?

Calidad vs. cantidad

Por muy simple que parezca, este es un concepto que parece que no acabamos de implementar. Pero es, de hecho, la única manera de combatir de forma efectiva el fast fashion: minimizando nuestro consumo –y, en consecuencia, nuestros residuos– y consumiendo únicamente aquello que realmente queremos o necesitamos. Ahorrar durante meses, si hace falta, para comprarte esos zapatos de artesanía que tienes fichados desde hace tiempo y que sabes que llevarás durante años, en lugar de hacerte con unas botas de Zara que sabes que no sobrevivirán hasta la próxima temporada. En la moda, y en la vida, esta filosofía es esencial: menos es siempre más.

George
Parte del atelier de George Cox. © AnOther Magazine.

Cuida las cosas

Es así de sencillo. Cuando tienes algo bueno debes cuidarlo y, de lo contrario, se estropea. Puedes amplificar el concepto tanto como quieras: desde las relaciones personales hasta la pieza más valiosa de tu armario. Y no, tampoco necesitas lavar tus prendas de forma compulsiva –no lo digo yo, lo dice Stella McCartney–. Así que asegúrate de que cada vez que lo hagas sea realmente necesario, y además de dejar de desgastar tu ropa nos estarás ahorrando a todos unos litros de agua.

Repara y reutiliza

Sí, ya lo sabemos… Por mucho que cuidemos las cosas a veces éstas se estropean y, por mucho que lo sintamos, no podemos hacer más. Aunque antes de relevar tus pertenencias damnificadas al ineludible destino del cubo de la basura, intenta arreglarlas. Quizás baste con añadir un parche o coser un par de botones nuevos y, si no, siempre puedes reutilizarlas. Una camisa vieja, por ejemplo, puede despedazarse y volver a utilizarse en forma de trapos. Aquí entra en juego tu imaginación y, en el terreno del DIY, el cielo es el límite.

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Las fotografías bordadas del artista japonés Satoru Aoyama. © Satoru Aoyama.

En los últimos diez años hemos producido más plástico que durante todo el siglo pasado.

Apuesta por el comercio local

No, no necesitas irte a comprar al supermercado ecológico más cercano (mucho menos a uno convencional). Se trata de recuperar el gusto por asistir semanalmente al mercado: por comprar, cocinar y consumir productos a granel, frescos y de proximidad. Por ir a la frutería a por fruta y a la panadería a por pan, como se ha hecho toda la vida. Y, ya que estamos, por aprovechar todos los retazos de ingredientes que metas en tu nevera: de aquí el origen de las croquetas, los canelones o el pudding… Las recetas son infinitas.

Olvídate del plástico y las bolsas

Cualquiera que haya visto A Plastic Ocean entenderá de lo que hablamos. Y es que las cifras hablan por si solas, y alrededor del 50% del plástico que usamos a diario es utilizado una sola vez y luego desechado. En el caso de las bolsas de plástico, los datos son especialmente alarmantes: se utilizan más de un millón por minuto y tienen una esperanza de vida de alrededor de un cuarto de hora. Además, en los últimos diez años hemos producido más plástico que durante todo el siglo pasado, y todo apunta a que hay algo que nuestros abuelos estaban haciendo mejor. ¿El truco? Recuperar el carro o la cesta de mimbre para ir al mercado, o llevar siempre encima una tote bag, aprovechando que ya hay para todos los gustos y colores. La sostenibilidad, en el fondo, era eso: volver a las raíces, dar un paso atrás.