5 lecciones de moda que hemos aprendido de Cathy Horyn

by Alba María Alarcón Arriaza,

Cathy Horyn 1

Cathy Horyn. © Getty Images.

Cathy Horyn, la que fue crítica jefe de moda internacional del diario The New York Times durante dieciseis años (y ha trabajado también en publicaciones de tanto prestigio como The Washington Post o la New York Magazine, donde escribe actualmente), no es una periodista más. Horyn, de hecho, es quizás la periodista especializada en moda más respetada y temida en toda la industria, y de allí que grandes diseñadores como Giorgio Armani le llegaran a prohibir la entrada en sus desfiles. Aunque este no fuera el único que le cerrara las puertas a la periodista –pues otros como Nicole Miller, Dolce & Gabbana o Carolina Herrera también lo hicieron–, ella aterrizó en la industria con un objetivo muy distinto al de cualquier periodista al uso, pues muchos, incluso, la han considerado una periodista de guerra.

Probablemente sin ni siquiera pretenderlo, ha acabado por impactar la vida de decenas de escritores, diseñadores y todo tipo de creativos alrededor del mundo que forman parte del engranaje del universo de la moda. Sus palabras adquirieron con los años el poder de romper una colección o elevarla a la condición de lo divino, y de allí que se haya convertido en toda una autoridad en el mundo del periodismo, de la moda y de la crítica: por su profundidad de conocimiento, la originalidad de sus análisis y la aguda precisión de sus palabras. Así lo afirmaba durante una entrevista reciente a Granary 1: “Mi trabajo –especialmente en el (New York) Times porque es un gran diario– es informar a mis lectores, no trabajar para los diseñadores y la industria“.

Mi trabajo –especialmente en el (New York) Times porque es un gran diario– es informar a mis lectores, no trabajar para los diseñadores y la industria.

Es, con toda seguridad, una de las muchas lecciones magistrales de periodismo que nos ha dejado Horyn. Aunque, sin duda alguna –y entre crítica y crítica–, la periodista nos ha enseñado también mucho, y por encima de todo lo demás, sobre moda. Aquí, 5 consejos de la mano de la extraordinaria crítica que extraemos de dicha entrevista y que no podéis perderos bajo ningún concepto si aspiráis a ascender en el mundo de la moda. Atentos:

1. No esperes gustar a todo el mundo:Tom Ford se enojó tanto conmigo por algo (…), pero cuando dejé The New York Times, muchas de estas personas me dijeron: ‘Dijiste cosas que eran terribles, que realmente me hirieron, ¡pero tenías razón!’”. La periodista era muy clara y decía todo aquello que pensaba. Aún así, uno de sus mayores consejos para los jóvenes diseñadores es, precisamente, dejar de intentar contentar a la prensa: “Mira a la historia de la moda. Nadie ha triunfado nunca siguiendo a otra persona. (…) Yo apoyo a las personas que tienen agallas. Que tienen integridad y tienen visión“. Y luego, que hablen todo lo que quieran.

Cathy Horyn 2Leandra Medine y Cathy Horyn en el desfile de Monse en la New York Fashion Week 2016. © Astrid Stawiarz.

2. Una moda libre de influencias:Siempre tienes algo que te influye, pero deberías esforzarte por distanciarte de eso. Solo tienes que decir lo que piensas”. La periodista creía en una moda sin influencias, en la que la novedad fuera la que estuviera a la orden del día. Y es que, al final del día, aquello que hace que alguien tenga éxito en su trabajo –sea el que sea– es que tenga las cualidades para llevarlo a cabo: “Simplemente conlleva un increíble compromiso“.

3. Pero no inconexa: En una de las críticas publicada por Horyn, ésta criticó muy duramente el debut de Slimane, antiguo director creativo de la maison francesa Yves Saint Laurent, por una “desconexión” total con el mundo de la moda: “Las prendas parecen de una persona que ha estado desconectado de la moda durante años”. Horyn buscaba una moda libre de influencias, pero con un amplio conocimiento de la historia de la moda (por lo menos, de sus últimos cuarenta o cincuenta años). Y es que, ¿cómo diferenciarte como diseñador si no conoces lo que el resto de creativos ya han hecho antes? Para la diseñadora, este sólido conocimiento es imprescindible, y ejemplos vivos de ello son Rick Owens o Helmut Lang: “Cada ejemplo que puedo dar, son todos personas con un sentido muy bueno de lo que había antes que ellos“.

Mira a la historia de la moda. Nadie ha triunfado nunca siguiendo a otra persona. (…) Yo apoyo a las personas que tienen agallas.

4. Abre tu mente a nuevas propuestas:¿Dónde está la Kawakubo de hoy? ¿O el Martin Margiela o el Helmut Lang: esa gente que realmente creó un hito en la moda en su tiempo?” Algo que echa de menos la periodista es, precisamente, la aparición de nuevos mitos en el sector, pues resulta muy necesario estar atento a las nuevas opciones que la moda presenta en la actualidad. ¿Su consejo para todos aquellos jóvenes que quieran ser diseñadores? Encontrar trabajo en una gran compañía y obtener tanta experiencia como puedan. “Necesitan saber cómo trabajar en un equipo, como ser un segundo“.

5. Diviértete a ti mismo:Amy [Spindler, la anterior Editora de Estilo de The New York Times] solía decirme todo el tiempo, ‘Cathy, cállate la boca, siempre estas sentada frente a tu ordenador, riéndote de tus propios chistes‘”. La moda es diversión en estado puro. La moda es arte y, como arte que es, debe causar reacciones: emocionarnos. Horyn ha sido y sigue siendo, en el fondo, una gran observadora de la vida y de las cosas, y una buscadora incansable de emociones. Eso es, precisamente, lo que más le gusta y le divierte de la vida. Y su trabajo es, probablemente, el mayor fruto de esta diversión. Y es que cuando se hacen las cosas con empeño y entusiasmo, disfrutando cada paso y cada palabra escrita por el camino, es prácticamente imposible que no salgan bien.

Lo cierto es que críticos tan extremadamente exigentes como esta periodista son, indiscutiblemente, imprescindibles (y no solo en esta área, sino en cualquiera). La moda no siempre tiene por qué ser aplaudida, pues de gustos, precisamente, entiende esta industria: y Horyn es la viva muestra de ello. Nunca tuvo miedo a las posibles represalias de sus palabras, fue valiente y le puso agallas a la vida porque ese es, en el fondo, el tipo de personas que más admira. Su labor ha sido, y sigue siendo, absolutamente indispensable para la construcción del mundo de la moda como lo conocemos hoy y, desde aquí, tomamos nota y le damos las gracias.