5 alternativas a la Navidad consumista

by Gemma González,

Vía Giphy.

Llega la Navidad y, en la mayoría de ocasiones, incluso los que se resisten a caer en el bucle consumista se ven obligados a dejar a un lado sus convicciones para satisfacer a sus seres queridos. Pero separemos conceptos. Regalar es un acto precioso y contempla un abanico de posibilidades casi infinito por lo que no debería estar confrontado con cuidar del planeta o con luchar contra la esclavitud humana. De hecho, existen tantas posibilidades que no debería confrontarse a nada. Y a estas alturas, parece innecesario mencionar el por qué debemos esforzarnos en reducir al máximo nuestro impacto medioambiental y por qué es tan importante modificar el estilo de vida al que tan plácidamente nos hemos acostumbrado. Pero, por si alguien se ha perdido, me gustaría recomendaros algunos documentales que lo explican a la perfección (y mucho mejor de lo que podría hacerlo yo en pocas líneas): The True Cost y A Plastic Ocean. Ambos están disponibles ya en Netflix y merecen que se les preste más atención. El primero, del que ya os hemos hablado con anterioridad, habla sobre el impacto que tiene la industria textil –fast fashion y low cost– en la humanidad. Y el segundo sobre la abominable huella ecológica que produce el consumo de plástico para el medio ambiente y en especial para los océanos.

Probablemente a todos nos encantaría contribuir a crear un mundo mejor. En ocasiones la falta de información, de concienciación y, en estas fechas en concreto, de tiempo y de imaginación, hacen que recurramos a la vía fácil y nos dispongamos a hacer la famosa ruta de centro en centro comercial en busca de un regalo para cada uno de nuestros seres queridos. La sociedad capitalista nos persigue y nosotros seguimos su paso para no ser arrollados, ni ser menos, ni quedarnos atrás. Pero en este año 2017 en especial, en el que hemos demostrado que las acciones humanas y la conciencia social tienen consecuencias claramente positivas para el medio ambiente (véase la reducción del agujero en la capa de ozono, por ejemplo), vale la pena aprovechar la tan ansiada ocasión para ir un paso más allá, plantarse ante las élites y demostrar que los consumidores tenemos el poder. Y por esa misma razón, hoy os presentamos cinco alternativas a la Navidad consumista para que, por lo menos, no escapar de esta gran celebración del consumismo no sea por falta de ideas. Atentos:

Isol Barcelona
Las bolsas de tela de Isol Barcelona. © Isol Barcelona.

1. Aprovecha la necesidad

La mejor opción para combatir el consumismo es evidente: comprar solo aquello que sea verdaderamente necesario. Todas las Navidades escuchamos el mismo refrán “a una mujer, regálale algo que quiera, a un hombre, regálale algo que necesite.” Pero, en pleno siglo XXI y con la lucha por la igualdad de género más fuerte y presente que nunca, ¿No está ya esta frase un poco desfasada? Mi consejo es que le demos la vuelta y nos regalemos todos cosas más útiles. Y es que aunque parezca que para los afortunados que vivimos en el primer mundo todas las necesidades están cubiertas, por suerte o desgracia tenemos también necesidades permanentes ligadas a nuestra higiene y a nuestro estilo de vida. Por eso mismo las Navidades pueden ser el mejor momento para aprovechar esa necesidad y hacer un regalo que, de pasada, pueda ayudar a tus seres queridos a hacer verdaderos cambios en su vida: desde cepillos de dientes de bambú a tazas de café reusables, bolsas de tela o jabones sólidos… Las alternativas son casi infinitas, aunque Lush Cosmetics y Natura ofrecen opciones fáciles a precios económicos y estéticamente decentes, que contribuyen también en varias ocasiones a causas benéficas (como el famoso Charity Pot de Lush). De esta forma, además de hacer un regalo original y sostenible, estarás contribuyendo también al cambio.

Vale por...
© Mr. Wonderful.

 2. Regala experiencias

¿Qué tal si este año intentamos desprendernos un poco más de nuestros anhelos consumistas y dejamos de regalar objetos superficiales? Una de las mejores alternativas es, sin duda, la de regalar experiencias. Y no, tampoco estamos hablando de empezar a regalarle viajes a todo el mundo. Pero… ¿Qué tal una excursión a ese lugar que hace tanto tiempo que tienes apuntado en tu lista? ¿Una sesión de masaje? ¿Una cata de vinos? ¿O quizás un brunch para dos en ese nuevo local que tanto os morís por probar? Las alternativas son incontables, y las opciones existentes para todos los gustos y colores. Y es que al final… ¿que mejor alternativa a la gran fiesta del consumo que regalar un recuerdo?

Re-Read
Las tiendas de libros de segunda mano también son una alternativa sostenible –y muy económica– para estas Navidades. © Re-Read.

3. Apuesta por la cultura

Y hablando de experiencias, pocas habrá mejores que regalar cultura. Y es que, como algún sabio dijo una vez, viajar es la única cosa que puedes comprar con dinero y te hará más rico. Aunque, si me perdonáis, se equivocaba; y en el mundo que habitamos existen un sinfín de experiencias que, además de deleitar nuestros sentidos, sirven también para ensancharnos el alma. Nada mejor que unas entradas de teatro, un par de tickets para ese concierto al que te mueres por ir en mayo o un buen libro para decirle a esa persona especial lo mucho que te importa. Y si aun así prefieres algo más tradicional, ¿qué tal un libro? Está claro que nuestro gobierno vive empeñado en mantener el IVA de la cultura por las nubes porque no quiere que nos culturicemos así que… ¿Qué mejor forma de rebelarse contra ello que dando un empujoncito a los demás para que lo hagan?. A todo el mundo le gusta leer y, si crees que a alguien no le gusta, es que probablemente todavía no ha encontrado el libro adecuado para él. Si quieres ayudarle no tienes más que indagar un poco sobre sus gustos y encontrarlo.  Y es que los recuerdos nos mantienen la sangre caliente en las venas pero, si además nos hacen crecer, eso que nos llevamos.

Almost makes perfect

¿Has pensado alguna vez en hacer tu propio ‘Quién es quién’ casero? Ponte a prueba estas Navidades. © Almost Makes Perfect.

4. Hazlo tú mismo

Tu único límite eres tú, eso ya lo sabes. Por eso, ¿por qué no embarcarte en un nuevo desafío estas Navidades y atreverte a hacer tu mismo tus propios regalos? ¿Acaso hay mejor manera de demostrarle a quien quieres que te importa que regalándole tu tiempo? Si es tu primera vez, no te preocupes: el universo de Internet está plagado de tutoriales DIY. En Pinterest encontrarás infinidad de contenidos que te enseñarán a crear desde un calendario a un juego de mesa tradicional o un bol de cerámica hecho con tus propias manos. Abre las puertas a la creatividad, sorpréndete a ti mismo y, ya que estamos, así le echamos también una mano a un ecosistema global más que maltratado.

fair trade
© The Guardian.

5. Comercio justo, local y sostenible

Y llegamos al último punto, seguramente la alternativa a tener más en cuenta. Comprar en sí no está mal, darse un capricho es totalmente válido si se hace de forma responsable. ¿Tu hermana es una loca de los zapatos y sabes que a pesar de tener 25 pares sería muy feliz con uno más? Es Navidad. Cumple sus deseos. Pero, cuando lo hagas, ten en cuenta que hay formas de hacerlo menos dañinas que otras para la Tierra. Olvídate de las multinacionales, de las empresas que violan los derechos humanos de sus trabajadores de forma compulsiva y de aquellas que instalan sus fábricas en países subdesarrollados para incumplir las normas medioambientales más básicas. Seguro que conoces más de un negocio en tu barrio donde podrás encontrar regalos para tus seres queridos; y en Barcelona, precisamente, habitan un sinfín de propuestas interesantes. Además, de esta forma estarás contribuyendo a que una niña tenga acceso a clases de ballet o a un ordenador nuevo para el colegio, en lugar de enriquecer a los mismos magnates de siempre. ¿A qué estás esperando? ¡Ve! Seguro que te reciben encantados y, por si tú no llegas a tiempo, pronto te lo traeremos nosotros. Stay tuned… 

Ps. Y que no se te olvide aplicar todo esta filosofía en el momento de envolver tus regalos, uno de los gestos más potencialmente contaminantes de las diabólicas Navidades. Trash is for Tossers (máxima representante del movimiento Zero Waste), por ejemplo, tiene una guía genial para envolverlos. Luego no digas que no te hemos avisado…