La nostalgia del futuro

by Gemma Cuadrado Soler,

Con ‘Her’ nos olvidamos de tejidos robóticos o de transparencias. ¡Nunca antes el futuro había sido tan retro!

Spike Jonze nos acerca un futuro casi contemporáneo en el que la historia de amor entre un escritor y la voz de un nuevo y avanzado sistema operativo es posible. Her difiere de cualquier retrato futurista en tonos metalizados. Más bien todo lo contrario: el futuro de Jonze nos catapulta directamente al pasado. Su protagonista, Theodor (Joaquin Phoenix), viste pantalones altos propios de principios del siglo XX combinados con camisas monocromáticas que nos evocan a los vivos colores de los 70; además de lucir un bigote espeso estilo chevron y gafas redondas inspiradas en los años 30. La ex mujer de Theodor (Catherine, interpretada por Rooney Mara) y su mejor amiga (Amy, interpretada por Amy Adams) llevan blusas abotonadas hasta arriba y cuellos peter pan que reviven la época victoriana. El responsable del vestuario es Casey Storm.

 

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Theodor (Joaquin Phoenix) en ‘Her’.
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Amy (Amy Adams) y Theodor (Joaquin Phoenix) en ‘Her’.

Existen tantos imaginarios futuros como épocas decididas a fantasear. La mayoría de los retrofuturismos (entendidos como especulaciones pasadas sobre el futuro), suponen avances tecnológicos en épocas posteriores, en ocasiones distópicas o post-apocalípticas. Blade Runner (Ridley Scott, 1982) no solamente se convirtió en una cinta de culto sino que fue precursora del subgénero cyberpunk, entendiendo el avance de la ciencia como inversamente proporcional a la desintegración del orden social preestablecido. Este concepto se traduce en prendas oscuras, tejidos rotos y colores plateados que emulaban lo robótico, inspiradas en el post-punk de finales de los 70 y principios de los 80.

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Pris (Daryl Hannah) en ‘Blade Runner’.
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Fotograma de ‘Blade Runner’.

Igualmente, con Mad Max (George Miller, 1979) se divisó un futuro apocalíptico a causa de la escasez de combustible y su consecuente desorden social: cazadoras de cuero, pantalones de vinilo y un aspecto algo más sucio, excéntrico y trash.

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Max (Mel Gibson) y Jim (Steve Bisley) en ‘Mad Max’.
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Fotograma de ‘Mad Max’.

Pero vayamos algo más atrás. Jean-Luc Godard también se permitió jugar con el imaginario futurista. Alphaville (1965) es un film de ciencia ficción inspirado en novelas del mismo género. La ciudad protagonista se encuentra en otro planeta y está gobernada por una lógica matemática y mecanizada, donde cualquier forma de arte o de sentimiento están prohibidos. Pero Alphaville es una ciudad del futuro por el fondo y no por la forma. Rodada íntegramente en localizaciones reales de París y con pocas pretensiones de clarividencia estética: Anna Karina y Eddie Constantine visten como lo haría cualquier personaje de cine negro de la época.

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Lemmy (Eddie Constantine) y Natascha (Anna Karina) en un fotograma de ‘Alphaville’.

Nada que ver con el período que empezaba a engendrarse en ese momento. A raíz del lanzamiento del satélite Sputnik 1 por la Unión Soviética durante la Guerra Fría, nace la Space Age, caracterizada por la expectación y el optimismo hacia los desarrollos tecnológicos que empezaban a surgir, especialmente por la exploración espacial. Inevitablemente la Space Age influenció la industria de la moda: vestidos y trajes de corte recto, minimalista y en una paleta de blanco lunar; vestidos con insertos de plástico transparentes, brillantes y sintéticos.

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Andre Courreges, 1964.
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Pierre Cardin, 1967.
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Jane Birkin y Serge Gainsbourg vestidos de Paco Rabanne, 1969.

Pero con la llegada de los 2000 las posibilidades de proyectar un futuro hipotético se reducen. Nuestro presente se acerca cada vez más al futuro que un día imaginamos y, aunque fantaseemos, lo naíf se disipa para dar lugar a especulaciones algo más verosímiles. Resulta paradójico que en el futuro ideado por Spike Jonze en Her se respire una atmósfera tan marcadamente retro. Parece que el futuro también puede reinventarse. ¿A caso la relación entre Theodor y Samantha no es una reinterpretación de cualquier historia de amor pasada?

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¿Y esas caras? ¿El futuro ya no es lo que era? ¿Esperabais gorros de aluminio, vestidos con leds y monopatines voladores? Siempre os quedará Jean Paul Gaultier.

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Jean Paul Gaultier, 2014 Paris Fashion Week.

 

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