Charo Mora

by Gabriel Bravo,

Charo Mora | itfashion.com

“Por límite el horizonte
Y por frontera la mar
Por no tener ni tengo norte
Y no sé lo que es llegar
El caso es andar”

Cecilia

Ser nómada no se elige, es un fractal con un camino a seguir, la vida. Charo Mora se ha construido a sí misma dando “saltos de gato” en los que acaba agarrándose a una raíz coherente que la mantiene viva: el aprendizaje y el conocimiento. Su relación con la moda es troncal como las materias importantes, una maleta con un peso específico que le acompaña desde que comenzó a estudiar diseño de moda a los 16 años. Un viaje abierto que parece no tener fecha de regreso.

Un lápiz y un papel es todo lo que se necesita para crear universos paralelos, y esto parece un gesto natural o una manera de vivir que le acompañan desde niña. La sorpresa para ella fue descubrir al comenzar a estudiar en una escuela de arte, que no basta con querer dibujar o pintar sino que hay que hacerlo bien. “Creo que la mirada que tengo hacia el mundo y la que he tenido siempre es una mirada artística”.

Charo es perseverante, quizás sea eso, lo que le impida rendirse ante la adversidad. Tardó dos años en hacer el ingreso en Bellas Artes pero al final hizo una carrera a su medida: Historia del Arte, con asignaturas de Bellas Artes y Patronaje industrial de mujer. Un hecho que en la actualidad podríamos ver como algo habitual en una buena escuela de diseño, pero entonces era una extravagancia no comprendida. En los años 80′s, en plena catástrofe económica, podía parecer temerario estudiar Historia del Arte, una carrera que los propios profesores desde “el primer día de clase no dejaban de recordarte que aquello era un parking de parados, durante los cinco años que estuve, eso se repetía desde el primer día de clase hasta el último”. Paradójicamente “nunca he dejado de trabajar y solo he trabajado en cosas creativas”.

La forma de contar es un arte con el que Charo te mantiene en vela. Un discurso bien elegido con momentos clave estelares en el que lo cotidiano se convierte en una aventura. Una buena frase es básica en la vida, nos hace crecer o nos prepara para lo que viene. “Yo recuerdo que estaba muy preocupada, y el hermano de mi padre que era todo un intelectual me dijo: ¿Tú qué quieres hacer? Es que quiero hacer Historia del Arte, y no me va a servir para nada, no voy a encontrar trabajo… Y me dijo: Querida, si tienes que acabar haciendo algo que no te gusta, al menos que sea sabiendo quién es Aristóteles porque lo vas a hacer mejor. Esa frase me salvó la vida… Esa es la maleta que voy a llevar, una maleta que no me ha traicionado nunca que está aquí en el disco duro, que es leer, aprender y disfrutar de la belleza”.

Al terminar los estudios organiza por estar en el sitio adecuado, en el momento adecuado, el primer Erasmus que se organiza en España en el año 90-91,  “estaba trabajando en el IET (Institut de Experimentacio Teatral) haciendo el vestuario. Y me dijo un profesor que tenía mucho prestigio internacional, señorita, usted se siente capacitada para mover esto, a mí me han abierto esta puerta, y yo no voy a tener tiempo. Mi respuesta fue, aunque no duerma. Era un tren que me pasaba por delante. Estuve una año trabajando como una bestia parda”. Un intercambio con la Université Paul Valéry de Montpellier, Paris VIII, que ella misma aprovecha. Su deseo de abrir horizontes le hace decantarse por las asignaturas de Comunicación, una formación que completa la otra cara del poliedro para dar paso a la experiencia que es la ciencia de las cuatro verdades.

Al volver le proponen trabajar para la Galería Maeght, un transbordo en el que pasa cinco años, “me pellizco y me digo esto no puede estar pasándome a mí, Miró, Giacometti, Leger, todos los grandes”. Los libros son el viaje alucinante al fondo de la mente que construyen su eje vital, y son los libros de la galería los que defiende sin espada durante estos años. “A los cinco años, con un sueldo fijo y todo aquello que mi generación quería, les digo a todos, allí os quedáis, y comienzo a escribir”.

Se va a EEUU, una cuenta pendiente que le hace cruzar el país de costa a costa como queriendo aprender los trazos de la canción: un camino con continuidad que pasa de generación en generación como el deseo de comprender lo que somos. En el trayecto hacia el aeropuerto un amigo que la lleva le dice “el miedo no sirve para nada, solo sirve para paralizarte y no dejarte hacer lo que tienes que hacer”.  Las frases importantes te arropan como el cariño de la gente que te quiere, y además no pesan.

A la vuelta la revista Woman le encarga un artículo sobre la moda norteamericana, y ella con su talismán recién adquirido realiza su primer artículo de veinte páginas. Comienza su duelo con la palabra, y es en esta revista donde tiene su verdadero aprendizaje como periodista. De ahí salta al laboratorio de revistas del Grupo Z, trabajando con García Puig durante muchos años. Sin embargo, su espíritu mutante y nada conformista le hace reiniciar el camino del mundo de nuevo, siguiendo la canción del viaje. De regreso con el oficio bien aprendido llegan la corresponsalía de Yo Dona en Barcelona, la dirección creativa de la revista Metal e infinidad de editoriales para otras revistas. La palabra da siempre mucho de sí y la creatividad es la travesía interna, su tiempo de arena.

Ya con las alforjas de la experiencia llenas adquiere el título que la viste como una segunda piel, especialista en cultura de moda y tendencias, con el que desde el año 97 forma a jóvenes que quieren ser, en la industria de la moda. Trabajo que disfruta porque transmitir el conocimiento y la experiencia de vida para algunos es como las historias alrededor del fuego para los pueblos errantes. “Elaborar un discurso en el que el método se entienda, y no una historia de la mitología de la moda o historia de los mitos, o una historia de los diseñadores, sino que es la calle, la estética… es una cultura más en la que se habla de fotógrafos, diseñadores, de sociología, antropología…”.

A veces es necesario que alguien te vea para que el viaje llegue a su lugar de destino. Además no es necesario salir de casa porque el viaje a la semilla es una espiral compleja con billete abierto. “Llevo toda una parte de dirección creativa en proyectos para firmas de lujo, aparte de toda una vertiente asesoría de estilo para temas de arte y moda”. Charo Mora, encontró su “rosa azul” en un viaje del que no ha vuelto nunca, y es que como decía Heráclito: “En los mismos ríos entramos y no entramos, pues somos y no somos los mismos”.

Charo Mora | itfashion.com
Fotografías: Elena Kuroda

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