Jordi Labanda

by Gemma Cuadrado Soler,

CONTRA2La Contraportada: Jordi Labanda | itfashion.com

El verdadero lujo es la intimidad

Jordi Labanda. 46 años. Nace en Uruguay, es de Barcelona y ahora vive en Nueva York. Ilustrador de su tiempo. Utiliza la moda más como elemento semiótico que estético, aunque su universo es glamuroso y hedonista. Es ambivalente; ensalza y critica. Impasible; ni titubea ni cavila.

Jordi Labanda se ha colado en el día a día de muchas adolescentes que toman sus apuntes con bolígrafos y libretas que llevan sus ilustraciones estampadas. También lleva más de quince años desayunando con señores que no saben qué es Céline pero que todos los domingos sonríen al ver sus viñetas en La Vanguardia. Para otros, sus dibujos descansan en estanterías repletas de revistas que llevan años coleccionando. Y ahora, su trabajo se mueve en tres dimensiones gracias a Les films sur mer, productora que hay detrás de cortos y fashion films con el sello Labanda.

SATÉLITE DE LA MODA

¿Cuándo te das cuenta que lo tuyo es dibujar? “Cuando soy pequeño, aunque profesionalmente me di cuenta cuando acabé la carrera de diseño industrial, con 22 años o así.” ¿Qué pasó? “En España había una crisis económica muy bestia y para que haya trabajo para un diseñador industrial la situación económica tiene que ser más bien boyante. Era 1993 y no sabía muy bien qué hacer porque no había trabajo así que montamos un estudio de diseño gráfico con unos amigos y me di cuenta de que a mi lo que me gustaba era dibujar. También me gustaban mucho las revistas. La mejor manera de juntarlo era haciéndome ilustrador.” Los detalles de tus dibujos revelan que detrás se esconde un diseño industrial. “Seguro. Siempre me ha gustado meter referencias de mobiliario y de arquitectura en mis dibujos. El diseño de moda no deja de ser diseño industrial. Diseñar un zapato no es muy diferente de diseñar una silla.” ¿Y dedicarte a la moda? “La moda siempre estuvo en mi cabeza pero nunca la imaginé como una profesión. Con la ilustración he conseguido estar en moda pero de una manera lateral, sin involucrarme demasiado.” Dices que te gustan mucho las revistas. ¿Cuáles son tus favoritas? “Compro revistas desde hace muchísimos años. Con el tiempo aprendes a frenar porque sino te inundarían. Me gustan mucho los clásicos: Vogue Italia y Vogue América. Acne Paper creo que es mi revista favorita. Me gusta Apartamento y Metal. Todo lo que hace Luis Venegas para mí es sublime. Que este personaje haga todo lo que hace desde casa y con un ordenador es de locos. Me parece alucinante. Candy es una revista que transciende el tema que trata y se acaba convirtiendo en arte. Nadie con buen gusto puede ver Candy y pensar que eso no está bien.” Y tú, ¿en qué estás trabajando ahora? “Siempre tengo muchos proyectos encima de la mesa. Acabo de entregar un cómic para la nueva revista de perros de Luis Venegas, estoy haciendo una campaña de vinos para Austria y trabajando para Vogue Japón. También muchos temas de fashion films. He creado una especie de productora y estamos ya editando uno y vamos a rodar otro para I-D.” ¿Cómo te ves de director de arte? “Me veo bien. Es muy laborioso pero muy gratificante. Al final es un tema de gusto y de saber escoger. Al final lo veo como una proyección natural de mi trabajo. En el fondo llevo años siendo director de arte pero en dos dimensiones.”

HISTORIA Y SEMIÓTICA

¿De dónde sale toda la ropa de tus dibujos? “Hay de todo, ropa que veo por la calle y ropa de diseñador. En las viñetas de La Vanguardia no me puedo pasar de fashionista porque entonces el medio mataría el mensaje. Ponerse muy loco con la ropa sería raro.” Pero tiene que estar ahí. “Sí, pienso que una de las tareas de un ilustrador es ser testigo de su época. Si cogiéramos todo el histórico de mis viñetas de La Vanguardia veríamos las épocas pasar.” Entonces, no puedes separar la moda del momento o el tiempo que dibujas. “Es imposible, va unido al ser humano. No es fashionismo, es historia y semiótica.” ¿Te consideras ilustrador de moda al uso? “No, yo utilizo la moda en todos mis dibujos pero no únicamente dibujo sobre moda.” ¿Cómo definirías el universo Labanda? “Es elegante pero divertido. Glamuroso y hedonista. Hay efervescencia y ganas de vivir.” ¿Es crítico? “Cuando hay que serlo. Creo que siempre hay que ser crítico pero a mi también me gusta disfrutar del arte y de la estética porque sí. En los momentos que estamos viviendo ahora hay que ser crítico sí o sí pero si se me encarga una campaña de publicidad, no puedo serlo. Por suerte también hago trabajos que me permiten tener voz, como mis viñetas en La Vanguardia.” ¿Ensalzas o criticas el lujo? “A veces lo critico y a veces lo ensalzo. Nos pasa a muchos, en ocasiones criticamos el lujo pero después nos encanta vivir bien, la moda y el arte. Tengo una posición bastante ambivalente. No odio el lujo pero al mismo tiempo me gusta criticar los momentos disparatados y absurdos que genera.” Si tienes tiempo, ¿cómo dibujas cuando es por placer? “Por placer dibujo a lápiz. Cuando más dibujo cosas personales es cuando hablo por teléfono. De hecho hice una exposición con estos dibujos hace unos cuatro años.” ¿Tiene algo que ver con lo que hablas? “A veces sí, es un poco terapia, como escritura automática” Trabajas por encargo pero con el tiempo tus dibujos han formado parte de exposiciones. ¿Te sientes un artista de nuestro momento? “No, nunca he tenido esa empanada mental que tienen muchos ilustradores. Nunca me he preguntado si mi trabajo es arte o no lo es. Yo hago lo que me encargan y si alguien lo quiere exponer, que lo haga.” ¿Comunicador? “Totalmente, estoy al servicio de un mensaje y de un encargo. Soy parte de la cadena de comunicación.” Has editado libros con recopilaciones de tu trabajo. ¿Cuándo te das cuenta del valor que tienen tus dibujos? “Cuando me lo piden. Al final tu día a día no te permite estar pensando en ti mismo y en tu trabajo. Entonces te das cuenta del recorrido o la mancha que ha podido dejar tu obra.” ¿Ves mucha evolución desde que empezaste hasta ahora? “Sí, aunque el estilo sea muy parecido, existe una evolución lógica. Ahora me siento mucho más relajado, antes era más estricto.” ¿Sigues a otros ilustradores? “No soy mucho de seguir a gente. Mi ilustrador favorito es Jean-Philippe Delhomme. También me gusta Garance Doré.”

SKETCHES DE NUEVA YORK

¿Cómo se te ocurren las viñetas? “Al final el guión lo guía la actualidad. Me he pasado un montón de tiempo haciendo viñetas sobre la crisis hasta que me harté. He estado tres años hablando de lo mismo.” ¿Qué situaciones te inspira Nueva York que quizá no te inspiraba Barcelona? “Nueva York es la ciudad más fascinante del mundo. Si te gusta la moda ves que la gente lleva la ropa que sale en las revistas. Es muy inspirador. Nueva York también es una especie de laboratorio humano a nivel de situaciones, actitudes y modas que acaban siendo globales. He vivido momentos que te crees que estás en un sketch de Portlandia. Y al cabo de los años eso mismo pasa en todo el mundo.” ¿Por ejemplo? “La obsesión por la comida orgánica. De hecho me acuerdo de une sketch de Portlandia en que empiezan a preguntar de dónde viene el pollo que están comiendo y eso acaba degenerando en una locura cósmica. Hay mucha obsesión por todo y eso hace que sean muy paranoicos.” ¡Más, más! “Viviendo en Nueva York mogollón de cosas. Me gusta mucho la gente excéntrica, en el buen sentido. El esnobismo bien entendido. En nueva York me he maravillado con mil personas que he conocido y eso me da gasolina para hacer mil cosas.” En tus viñetas de ‘La Vanguardia’ hablas mucho de internet y de las redes sociales. “Sí, han cambiado todo. Ha sido un giro de 180 grados. Y mira que yo no tengo ni iPhone, todavía voy con un Nokia. ¿Qué es lo que más te ha sorprendido de este cambio? “Cuando la gente se escandaliza al ver que alguien conoce a fulanito por Tinder o Grinder. Pero claro, tú vas a tu bisabuela y le dices que tu manera habitual de conocer a gente era en una discoteca, borracho y a las 5 de la mañana, y tampoco es muy normal. Lo fascinante es que cada época tiene su movida.” ¡Pero tú estás fuera! “Porque a mí me parece muy interesante barra escalofriante. Me produce mucha curiosidad la desaparición de la intimidad. De hecho creo que el verdadero lujo es la intimidad. Los niños que están naciendo ahora van a crecer con una carencia del concepto de la intimidad y va a generar unas situaciones sociales muy bizarras. Todavía nos escandalizamos de cosas que dentro de unos años van a ser muy normales. No sé, que sea lo que Dios quiera.”

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Ilustraciones: Jordi Labanda / Fotografía: Carlos Moreno