Javier Mariscal

by Gemma Cuadrado Soler,

CONTRA2 La Contraportada: Javier Mariscal | itfashion.com

 

Intuyo que estamos en mayo porque hace bastante que ha acabado febrero

Javier Mariscal. Ilustrador y diseñador multidisciplinar. Le gusta decir que en 2050 tendrá 100 años. Por ahora tiene 64. Canalla y burlón. A veces un bicho raro. Crítico pero optimista. Nunca dejó de ver el lápiz como un avión.

Mariscal reflexiona sobre todo menos sobre su trabajo. Odia las entrevistas psicoanalíticas porque en realidad le importa bien poco la relación que existe entre su cerebro y su mano. Dibuja por necesidad. Lleva toda la vida imaginando y contando historias. Le desespera la gente obtusa y le gustaría que todos fuésemos un poco más libres. Presume de haber puesto sofás en su estudio mucho antes que cualquiera de esas “compañías guays” y si fuera un animal sería un bonobo porque “follan mucho y se quieren cantidad”.

BIG BANG

Carrer dels Pellaires, Poble Nou, Barcelona. Estamos en Palo Alto, antiguo complejo industrial formado por fábricas textiles rehabilitadas que ubican, entre otros espacios, el Estudio Mariscal. Su fachada está forrada de buganvillas, una planta trepadora que según la época del año florece y tapiza en multicolor. La hiedra sintetiza un poco el universo de Mariscal: una obsesión estética que cuida y aviva básicamente por diversión.

Empezaste a dibujar cómics underground para fanzines en los años 70. ¿Por dónde imaginabas que iba a ir tu carrera profesional en aquel entonces? “No pensaba en una carrera profesional. Buscaba poder romper las normas, otra manera de vivir con la máxima libertad posible. Vivía el día a día. Nos pusimos a hacer cómics de pura casualidad. Siempre estaba dibujando, de alguna manera era una necesidad. Y también tenía la necesidad de enseñar y de publicar. Ahora a posteriori pienso que fue la manera de entender mejor el mundo porque con las palabras siempre he tenido graves problemas.” Empezaste a estudiar Bellas Artes pero lo dejaste. “No me gustaba la idea de crear una obra original única para vendérsela a un banquero. El cómic era una manera de contar historias y de poder publicar. Yo siempre partía del dibujo y después le ponía algunos textos, trataba de montar secuencias donde a través del dibujo pasaran cosas.” Pero no vivíais de eso. “Los vendíamos en los bares o los cambiábamos por cerveza o bocadillos. Cuando publicabas te pagaban algo pero vivíamos de lavar platos o de fregar casas. Nos fuimos a Ibiza después del Canet Rock porque nos perseguía la policía y estuvimos allí unos años. Vivíamos de limpiar piscinas o de vender chocolate, pero al final te lo fumabas tú y era una ruina. De hecho hasta el 81 no pude vivir de mis dibujos, pero no me lo plantee, de golpe me di cuenta de que por primera vez estaba viviendo solo.” Llegaste a Barcelona con 21 años. ¿Cómo era tu vida entonces? “En los 70 lo que me interesaba era ir a Formentera y a Ibiza, probar el LSD y conocer a Pau Riba o a Sisa. Quería vivir la vida. Con poco dinero y viviendo con muchos amigos ibas tirando, sin saber muy bien cómo. Era un momento de efervescencia, de ir a conciertos y de viajar a Londres haciendo auto-stop. Mi primer viaje a Londres fue con una novia que le robé a Sisa. Ella no volvió y yo estuve cuatro o cinco meses. Estuve un tiempo en un sitio donde nos pagaban para recoger moras.”

SEAMOS PRÁCTICOS

En diseño, ¿lo estético sigue a lo funcional o al revés? “Se trata de solucionar un problema funcional sin olvidar la estética. Pero, ¿qué es la funcionalidad? Siempre me preguntan cómo pude hacer un taburete inestable de tres patas y con una torcida. El taburete no es funcional para una cafetería de Texas donde se sentarán señores que tienen el culo enorme, que pesan de media 160 quilos y que se comerán una hamburguesa. El taburete Dúplex está diseñado para un bar musical del 81, un bar pensado para que chicos y chicas terminen, a través de la música y del alcohol, en casa de uno o del otro haciendo el amor. Yo me expongo y tú te expones, y aquí están mis piernas y hola qué tal. El taburete está para eso: por si te caes o no te caes, para vacilar, para jugar y para sentirte inestable. Y…¡Ay!, que se me ven las bragas, pero yo sé que me he comprado unas braguitas muy monas y además me encantaría que éste me las comiera…¡Y lo que hay dentro también! En ese sentido me parece muy funcional. Do you understand?” Yes! ¿Cuál es el último proyecto con el que te lo has pasado bien trabajando? “Normalmente me lo paso muy bien, menos cuando un trabajo no sale con suficiente fluidez o cuando te das cuenta de que resuelves con los mismos recursos. Quieras o no somos muy limitados.” Pero, ¿no es bueno tener una identidad muy particular? “Yo creo que en diseño está muy bien ser versátil. Por ejemplo, me acuerdo de un momento en que America Sanchez había diseñado tanto la portada del disco de unos punkies como la señalización del museo Picasso. Lograr entender la comunicación, las herramientas y el tipo de lenguaje para cada uno de estos trabajos es esencial. Yo trato siempre de cambiar y sobre todo de afrontar los trabajos aprendiendo algo nuevo. Queda un poco chorra pero es genial que te paguen por aprender. Odio las universidades, pero eso ya es una cosa muy mía. Yo en el colegio no entendía por qué era la hora del recreo o por qué teníamos que ponernos en fila. ¡Qué coñazo! Cuando acabé el colegio dije: ‘Nunca más en la vida los lunes a las 9 de la mañana tendré matemáticas.’ ¡Nunca! Pero es verdad que hay veces que acabas convirtiéndote en un rehén de ti mismo porque quieres cambiarlo todo y muchas veces no hace falta ser tan rebelde ni tan pesado. ¡Tío, relajate!”

EL MINI MAXI

Muchas veces has dicho que tu proceso de trabajo se basa en la inspiración y el azar, y que puede llegar a ser hasta caótico. ¿Eres igual en tu vida personal? “Sí, aunque el teléfono me ayuda mucho, porque siempre he tenido problemas para saber qué día de la semana es, igual que intuyo que estamos en mayo porque hace bastante que ha acabado febrero. Tengo tantas ganas de que venga el verano que ya he colgado mil dibujos en Facebook proclamándolo. Hay mucha gente cuadriculada que me dice que el verano todavía no ha llegado. Bueno, pues aquí llega antes que en el Corte Inglés. Entonces…no sé cuál era la pregunta.” Te preguntaba si eras caótico en tu día a día. “Pues tú misma, me haces una pregunta y te respondo otra cosa. Pero para trabajar a mi el caos me va muy bien. La gran mayoría de gente que nos dedicamos a lo que llamamos cultura utilizamos el juego como elemento para crear, inventar e imaginar. Cuando eres un niño este lápiz puede ser un avión rojo, y en seguida ¡bua!, ¡papapapá!…Y ahora el avión está aquí durmiendo…Y nos lo pasamos muy bien. Pero normalmente a los 14, 15 o a los 20 años como mucho el lápiz pasa a ser exclusivamente un lápiz. Y ya se ha acabado. No entiendo cómo la gente puede cortar y arrinconar este lenguaje cuando su cerebro se está desarrollando y ha logrado un nivel sofisticadísimo de comunicación.” Javier mira el lápiz durante unos segundos. El diseño nos rodea ahí donde vamos…¿Es algo en lo que te fijas constantemente? “Puedo hacer ambas cosas, o fijarme en todos los detalles o ir en una especie de burbuja y no enterarme de nada porque estoy absorto en mis pensamientos, o en mis no pensamientos. Pensar en la nada está muy bien. Es difícil, pero está bien poder quedarte en blanco. En lo que sí que me fijo mucho es en las tendencias, en cómo va vestida la gente joven o los abuelos. Los prototipos de gente que me voy encontrando, cómo cambia la ciudad o la luz. Hay momentos en que hasta me emociono mirando cómo la luz se refleja en una hoja o con el movimiento que hace. También me pasa que me fijo en un cartel chulo o en un cartel horrible…o (gesticulando) ¡qué coche!, ¿cómo es posible que hayan diseñado ésto? Como el nuevo Mini. El Mini antiguo era como Françoise Hardy, pocas tetas, una camiseta (chasquea los dedos) y nada más; pero que piensas…¡Cómo mola esta tipa! El nuevo es la misma tipa con 50 o 60 años, más hinchada, con collares de perlas y oro…y una faja. Pero luego resulta que vuelven a hacer otro modelo todavía más Frankenstein…Un Mini que es Maxi. Que dices…¿Por qué? Y lo fuerte es que la gente lo compra…No es que la gente lo rechace y diga nunca más…Ni nunca más vamos a tener al PP en la Comunidad Valenciana, ni nunca más porque son unos ladrones y unos sinvergüenza. Y alrededor de Madrid construyen doscientas mil autopistas que nadie usa pero la carretera que va desde Gibraltar pasando por Cartagena, Valencia y hasta Berlin, sigue siendo la misma carretera de mierda, aunque sea la carretera con más tráfico de Europa. Es una ruina…¡Pero les siguen votando! Y hacen el Mini gigante y lo siguen comprando. Igual soy yo el bicho raro…Pero…¡Qué horror!”

AHORA VIENE LO MEJOR

Por internet se hizo famosa una antimascota para la candidatura de los juegos olímpicos de Madrid 2020. Se llamaba Cobri y era un sobre con patas, brazos y la cara de Cobi. ¿Llegaste a verlo? “Sí, me pareció una muy buena idea. Me gustó.”¿Nunca has utilizado tus dibujos orientados a la crítica social o política? “No sé hacer bien ese trabajo, aunque hace poco colgué en Facebook un dibujo del príncipe sin corbata, con camiseta, barba y el pelo largo, diciendo: ‘Vótame, voy a ser el Presidente de la III República.’ Son pequeños apuntes para tratar de reflexionar y discutir, pero no mucho más allá.” Dices que te fijas mucho en las tendencias. Has trabajado con la industria textil pero nunca diseñando ropa propiamente dicha. ¿Te atreverías también? “Mis hermanos tenían una firma de moda y en los 80 les hacía muchas telas. Lo he vivido muy de cerca y sí que me gustaría mucho. Me encantaría. Es de esas cosas que piensas…¡Venga, hazlo!” En ARCO expusiste Crash!, y según decías era un homenaje al optimismo y a la confianza en el futuro que se tenía en los años 50. “Bueno, siempre te preguntan y tienes que inventarte algo, pero lo haces porque sí. La explicación es siempre a posteriori. La gente necesita que le expliques las cosas pero tú lo haces por una necesidad que te viene de dentro y que no sabes muy bien qué es. Entonces te inventas una teoría.” Y si pensamos en esa teoría, ¿realmente crees que ya no queda nada de ese optimismo hacia el futuro? “¡Para nada! Con el Big Bang se creó un espacio del no-espacio. ¡Fue maravilloso! Una expansión de la luz hacia la oscuridad. Cada vez vamos a mejor, y cada vez seremos una sociedad mejor y aprenderemos a vivir mejor. De hecho ahora mismo estamos en un espacio donde antes trabajaban niños que después dormían en la playa. Vale que no es igual en todas partes, pero todo va a mejor. A pesar de Rajoy, de Aznar, de los Le Pen y de estos gobiernos asquerosos, llegaremos cada vez a entendernos mejor. Cuando yo tenía vuestra edad todavía no existía la palabra ecología. Soy muy optimista.”

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Fotografías: Carlos Moreno

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