Fucking Young

by Gemma Cuadrado Soler,

CONTRA2 La Contraportada: Fucking Young | itfashion.com

La gente confía en nuestro criterio

Eduardo García Llamas. 1987. Málaga. Templado y minimalista. Tiene tres revistas a sus espaldas y muchos otros proyectos que ha ido lanzando a través de Abhfya, su propia editorial.

Adriano Batista. 1987. Ourondo, Portugal. Extremo y barroco. Editor de ‘Fucking Young!’. Aún teniendo más tirada internacional, es en Barcelona donde se siente como en casa.

Eduardo y Adriano son pareja. Lo fueron antes de empezar Fucking Young! y, aún trabajando juntos, lo siguen siendo ahora. También viven juntos, por lo que han decidido trabajar en habitaciones separadas y juntarse solamente con la excusa de comer o de cenar. Eduardo es entusiasta pero poco constante, eso se lo deja a Adriano.  Despierto y creativo, Adriano se encarga de seguir con la línea conceptual de Fucking Young!, además de afianzarlo. Mientras, la cabeza de Eduardo está en constante ebullición: ideas por aquí, planes por allá. Y además sabe como ejecutarlos. Tanto uno como el otro: seguros y directos. Tienen buen ojo y lo saben.

EL HIJO PRÓDIGO

Hace 4 años que empezasteis con el proyecto de ‘Fucking Young’. ¿Cómo os veis ahora? “Hemos cogido experiencia, hemos profesionalizado nuestro hobby y hemos conseguido vivir de ello.” El nombre ‘Fucking Young’ sigue teniendo el mismo significado para vosotros que entonces? Eduardo asiente.Buscábamos un nombre muy fresco que pudiera significar algo relacionado con jóvenes y con talento. Sigue siendo jodidamente joven.” Adriano continúa: “Apostamos mucho por el talento joven, quizá no tanto por la edad sino porque sea novedoso y actual.” ¿De dónde sale el nombre que le ponéis a cada número? “Cuando terminan las semanas de la moda miramos las colecciones de hombre e intentamos buscar un hilo conductor, algo que sea un poco común en todas. Con cada fotógrafo que contactamos queremos que nos de su visión personal del tema”, explica Adriano. Eduardo apunta: “A veces el resultado no tiene nada que ver con lo que nosotros habíamos pensado pero al final eso también está bien, que cada uno se exprese como quiera.” ¿Qué hay que tener para publicar en ‘Fucking Young!’? Adriano lo tiene claro: “Que nos guste.” Eduardo continúa: “Al final salen 14 fotógrafos por número y apostamos por los mejores.”  Pero antes vino la web. ¿Cómo se relaciona con el número en papel? “Es una base de datos que muchos fotógrafos y estilistas visitan para inspirarse”. Eduardo añade: “La gracia es que no está todo, es una selección. La gente confía en nuestro criterio.” “Nuestro gusto funciona. Somos un buen filtro”, subraya Adriano. ¿Cuándo empezasteis con el contenido propio? “Fue un poco por envidia. Con el tiempo hemos conseguido editoriales de calidad y por eso hemos podido dar el paso al papel.¿Cómo habéis vivido el hecho de empezar con el papel en un momento difícil en que lamentablemente muchos tenían que renunciar a él? Eduardo frunce el ceño. “Sigue siendo duro. ¡Muy duro! Pero sí, salió bien porque llevábamos tres años afianzándonos de forma digital. Ahora hemos sacado VEIN directamente en papel porque ya tenemos el respaldo de Fucking Young! y la difusión. Además, en esos tres años tuvimos que ahorrar mucho para pagar un estudio de diseño y la imprenta. Podríamos haber hecho un fanzine pero ya que lo queríamos hacer, lo queríamos hacer bien.”

EL AMANTE

Decidisteis empezar por una revista de moda y además masculina. ¿Qué os apasiona de la moda? “Al final es la búsqueda de la belleza, la búsqueda de lo sublime que a la vez es inalcanzable porque cambia constantemente”, me explica Adriano. “Pues a mí lo que más me gusta es lo que mueve la factoría de la moda. Las típicas viejas que son lo más, el ambiente y los círculos que crea la moda. Todo lo que la gente no ve y que nosotros tenemos la oportunidad de ver por dentro”, continúa Eduardo. Y de la moda a la cocina. Eduardo, ¿cómo se te ocurrió empezar con el proyecto de ‘FUET’? “Quería hacer una revista gastronómica y tenía una amiga que también quería montarlo así que decidimos hacerlo juntos. Ella había estudiado cocina y tenía la parte gastronómica y yo la de negocios y distribución.” Adriano interrumpe: “Para mí una revista empieza cuando tienes el nombre. Hasta que no supo que la iba a llamar FUET no empezó con nada. Puede estar dos o tres meses buscando un nombre sin hacer nada más.” ¿Y de dónde salió “fuet”? “Buscábamos un nombre corto. Hicimos una lista y salió cereal, salchichón…” ¡Mortadela! “Mortadela fue una, en serio. Es uno de los procesos más difíciles pero al final hay una fumata blanca y sale.” Y vosotros, ¿sois cocinitas? Eduardo se ríe. “¡Cero!” Adriano también: “Él es muy de comer mis cocinitas”. Eduardo: “Yo sólo hago gazpacho y platos típicos andaluces. Lo que no me hace él lo tengo que hacer yo.” ¿Y su plato estrella? “Bacalao, cómo no, siendo portugués”. Adriano sonríe tímido: “A mí me gusta mucho cocinar. Cuando tengo mucho estrés acumulado o voy al gimnasio o me pongo a cocinar.” ¿Tenéis algún lugar favorito donde comer en Barcelona? “Nos gustan mucho las hamburguesas, pero al final se come bien en casa y con amigos”, responde Adriano. Eduardo asiente: “Cuando haces, aunque sea guacamole, y rodeado de amigos, te sabe mejor que comer en cualquier restaurante.”

LOS SOBRINITOS

Además de relacionado con la moda y la cocina, ¿tenéis en mente algún otro proyecto de edición? Eduardo se ríe:Por favor, ¡no! Queremos profesionalizar lo que hemos venido haciendo hasta ahora. I love paper es una web de revistas internacionales online pero queremos cambiar la web, ampliar la selección e incluso abrir una tienda física. Málaga es Cool! fue nuestro primer proyecto. Se trata de una agenda malagueña patrocinada por el Ayuntamiento de Málaga. También queremos mejorarla y quizás hacer una guía impresa. De Fucking Young! nos gustaría hacer un libro en un futuro. Ahora toca afianzar todos los proyectos.” Al final lo que hacéis es crear objetos bonitos que contengan algo bonito, sea de la temática que sea. ¿Tenéis un punto fetichista? “En el sentido de coleccionar sí, ¡en el otro no!”, salta Eduardo. “De hecho, creo que si no fuésemos ese tipo de locos que compran revistas de 40 euros nunca habríamos pensado en este tipo de publicación”. Adriano asiente: “Al final es eso, nos gustan las cosas bonitas. El online está muy bien pero es muy efímero. Lo que publicas hoy se olvida mañana. Publicando en papel estás creando algo que existe y que está ahí, lo puedes tocar.” ¿Coleccionáis algo más, a parte de revistas? “A mí me gusta guardar bolsas de papel de tiendas. Luego Adriano me las tira. También los catálogos y lookbooks de las tiendas. Siempre los guardo porque me inspiran en algo, sobre todo sus materiales y costuras. Las marcas tienen mucho dinero para hacer locuras en papel. Dan muchas ideas.” Adriano mueve los labios pensativo. “¡Yo imanes para la nevera!”.

LA PRIMA DEL PUEBLO

Acabáis de sacar ‘VEIN’, esta vez revista de moda femenina. ¿La consideráis la hermana de ‘Fucking Young!’? “La hermana española”. Edu se ríe: “¡La prima! El concepto no tiene nada que ver, lo que pasa es que están bajo nuestro mando.” Adriano añade: “Era un poco lo que nos faltaba, teníamos moda masculina y nos faltaba explorar un poco el mundo femenino.” Eduardo interrumpe: “Lo que pasa es que Fucking Young! está pensada para internacional y VEIN para nacional. En España hay muchas publicaciones de mujer pero faltaba una revista como VEIN.” ¿Qué aporta ‘VEIN’ que no tengan las demás publicaciones de moda en España? Eduardo empieza: “Es una revista fresca, para mujeres, independiente y feminista; aunque todavía estamos buscando su hueco en el mercado.” Adriano continúa: “Tal vez lo que le une a “Fucking Young!” es la búsqueda de nuevos talentos y de la juventud.” ¿Qué es lo que más os gusta de vuestro trabajo? “Lo que más es la repercusión y el reconocimiento por nuestro trabajo. Que mi madre me llame y me diga: «¡Has salido en el periódico de Málaga!»” Adriano continúa: “Yo diría que lo mejor es poder ayudar a diseñadores emergentes.” ¿Y lo que menos? “No tener los medios que nos gustaría para mejorar lo que hacemos, como tener una oficina. Tampoco me gusta no pagar a ciertos colaboradores o no pagarles lo que se merecen.” Eduardo le rebate: “Estamos en ello, no podemos hacerlo todo de golpe. Yo diría que no tengo una parte negativa porque me he inventado mi trabajo. Ni siquiera tengo jefe. No puedo quejarme de nada”. ¿Dónde os veis en unos años? “Yo nos veo igual que ahora, trabajando igual pero con más recursos”. Eduardo añade: “¡Con oficina!” Adriano se ríe: “Y un piso”. Cuando lo tenéis, ¿qué os gusta hacer en vuestro tiempo libre? “No hay tiempo libre”, suelta Eduardo.  Adriano mueve la cabeza: “Como trabajo en casa intento salir. Voy al gimnasio y si tengo que ir a comprar voy al supermercado que está más lejos.” Eduardo continúa: “Yo el poco tiempo que tengo libre se lo dedico a mis amigos: salir a tomar una cerveza y cosas así. Como no tenemos mucho tiempo libre lo sacamos de los viajes, de las Fashion Weeks o de alguna exposición que vamos a ver fuera de España. Al final, esto que también es por trabajo, acaba siendo nuestro tiempo libre.”

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