Bienvenidos a Steidlville

by Patricia Valero,

Bienvenidos a Steidlville | itfashion.com

Cuando a Günter Grass le preguntan por qué concedió a Gerhard Steidl los derechos para editar toda su obra, el artista germano siempre responde: “I fell in love with Steidl.”

Un sentimiento parecido embargó la semana pasada a la redacción de “it al completo durante la presentación de la exposición Steidl: el arte de hacer libros con artistas, organizada por el Círculo del Arte y que se podrá ver en su sede de Barcelona hasta el 28 de febrero. Tanto la proyección del documental How to Make a Book with Steidl como su breve charla posterior nos dieron perfecta idea de la pasión por su trabajo del editor, uno de los pocos que siguen controlando todo el proceso de producción del libro, desde la plasmación de la idea mano a mano con el artista hasta la impresión, que concibe como si de la gestación de una verdadera obra de arte se tratase, aunque, en sus propias palabras Yo no soy artista, yo soy un técnico, un artesano que ayuda al artista a realizar su trabajo.

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Yo no soy artista, yo soy un técnico, un artesano que ayuda al artista a realizar su trabajo.

La inigualable profesionalidad y mimo con el que trata cada volumen, buscando siempre las técnicas y materiales más adecuados, le han llevado a que conocidos y respetados artistas de todos los ámbitos contacten con él para ser publicados por Steidl Publishers, sobre todo fotógrafos, ya que la fotografía es la niña mimada de su catálogo. Un vistazo al mismo da buena cuenta de ello: Steidl tiene derechos mundiales de las obras de Joel Sternfeld, Susan Meiselas, Karl Lagerfeld, Gerard Malanga, Paolo Roversi o Jürgen Teller, por citar a unos pocos, y además trabaja con reconocidos museos y galerías como la National Portrait Gallery de Londres.

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En una escena del documental mencionado antes, Steidl confiesa que cuando pasa varios días fuera de Göttingen, sede de su editorial y por ello cariñosamente apodada Steidlville, siempre acaba echando de menos el olor a papel y a tinta. Y es que, según él, un libro artesanal puede distinguirse por su aroma: en el mejor de los casos, los libros resultantes de una producción masiva no tienen olor debido a las lacas de dispersión que se les aplican para acelerar el proceso de secado, y en el peor, según él “apestan” a tintas derivadas del petróleo. En cambio, en los libros de Steidl sólo se usan pigmentos y aceites vegetales que combinados con el papel acaban proporcionando un aroma agradable y especial a cada obra. Tal es la obsesión de Steidl por encontrar el olor perfecto para sus libros que Karl Lagerfeld –otro autoproclamado fanático del libro impreso– y la revista Wallpaper le propusieron lanzar a la venta un perfume llamado Paper Passion, quizá la referencia más extravagante de su inmenso y envidiable catálogo.

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Explica el propio Gerhard Steidl que cada vez que tiene terminado un nuevo libro de Günter Grass se acerca a casa del artista a llevárselo y ambos se beben un schnapps para celebrarlo. Brindemos también por él y porque esta forma de editar no se pierda nunca.

 

 

 

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