Instagram como plataforma generadora de arte

by itfashion,

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El 18 de febrero la Tate Modern Gallery de Londres inaugura Performing for the Camera, una exposición que persigue mostrar la relación que históricamente ha tenido la fotografía con la performance. Yves Klein, Cindy Sherman, Yayoi Kusama o Marcel Duchamp son algunos de los autores de las 500 obras que se expondrán en ella.

Pero si un nombre nos ha llamado especialmente la atención es el de Amalia Ulman, una joven argentina graduada por la Saint Martins que en el año 2014 se dedicó a inventarse una vida en Instagram (que la llevó de ser a una niña pija y cursi, una joven autodestructiva, al más puro estilo la Lindsay Lohan; e incluso una obsesiva de la imagen que se sometía a continuas operaciones estéticas) para demostrar lo manipulables que somos y la influencia que las redes sociales ejercen sobre las personas. En su caso, una legión de más de 100.000 seguidores que no podían recuperarse de su asombro continuo siguiendo la vida de la joven chica.

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¿Podemos decir entonces que las redes sociales –e Instagram en particular- son una plataforma generadora de arte? Seguramente, sí. Precisamente sobre ello versa un artículo que recientemente leíamos en Granary. Por una parte, y como se destaca en el escrito, la red fotográfica permite que los artistas puedan dar a conocer su trabajo con mayor facilidad y mucho más alcance. En palabras del propio CEO de Instagram, Mike Krieger a 032c: “Un escultor que realmente me gusta es Ricky Swallow, quien a menudo postea en Instagram. Gracias a ello ahora entiendo mucho mejor su trabajo además de ver cómo interactúa con el mundo”.

Un paso más allá es de la creación de obras de arte expresamente para Instagram. Un buen ejemplo que nos ofrece Granary es el de Margot Bowman, quien el pasado verano creó una obra de arte para el Secret Garden Partycuyo elemento principal eran flores frescas y que tenía como objetivo que la gente se fotografiara con ellas en distintas situaciones a riesgo de que en cualquier momento –y como pasó- alguien se las llevara y ‘destruyera’ la obra pero no la instalación, puesto que los asistentes continuaron haciéndose las fotos aunque sin las flores.

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Pero quizás lo más asombroso en la red social respecto a arte, yendo todavía más allá de la historia de Amalia Ulman, es el caso del artista Richard Prince, quien ha sido capaz de acceder a cuentas ajenas, apropiarse de sus fotografías y venderlas como obras de arte a 100.000 dólares. Un caso que ha generado muchísimas polémica y debate acerca de la propiedad intelectual de las imágenes de la Red.

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Y tú, ¿crees que Instagram se está convirtiendo en una plataforma generadora de arte? ¿Sigues cuentas que son obras de arte en si mismas?

Vía Granary.