El camino del arte

by Federico Ferrari,

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En el mundo del arte, no hay reglas fijadas, ni pasos a seguir. Sus participantes crean a partir de inspiraciones, sentimientos o búsquedas. Sin embargo, en sus primeros pasos, muchos tienen la necesidad de encontrar su lugar en una industria que plantea tantas variables. Miles de universidades en el mundo proponen planes de estudio de la misma. Central Saint Martins, una de las instituciones más prestigiosas en el mercado, acoge alumnos de diversas culturas, en busca de ello. Hablamos con Nicola Lorini, uno de los estudiantes de la carrera, quien nos cuenta su punto de vista como alumno y sus pasos para encontrar su camino en el arte.

“Yo creo que es imposible enseñar cómo convertirse en un artista” declara Nicola. “Puedes ser increíble sin haber estudiado, ya que ser buen artista no tiene que ver con ser mejor”, asegura. A la vez, cree que el rol de una buena universidad de arte es “plantear situaciones para generar diálogos y encuentros entre los alumnos”. Con respecto al prestigio y peso que tiene la institución, el mismo afirma que la misma muchas veces ayuda al artista para que sea considerado. “Te da ni un mínimo de credibilidad, pero no significa que por eso seas bueno”, afirma.

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Durante el recorrido, los alumnos son acompañados por “tutores”, los cuales se interiorizan con el proceso individual de cada artista y sus distintos proyectos: “Cuando entras a la carrera, tiene la idea de que él o ella será una especie de mentor, el cual pueda reconocer cuál es tu potencial. Uno  los idealiza de alguna manera”, comenta Nicola. Sin embargo, con el correr del tiempo estos vienen a cumplir un rol el cual no tiene que ver con una relación íntima, sino con dar una visión diferente o un consejo: “Hoy creo que es más importante tener distintos tutores, que uno personal, ya que lo interesante es tener diferentes visiones, de las cuales puedas tomar algo de cada una y no alguien que conozca cien por ciento lo que estás haciendo”, añade Lorini.

Institutos en los cuales grandes personajes han estudiado plantean grandes desafíos y, a su vez, competencia entre sus alumnos: “Muchas veces es buena, es positiva. Si tienes un compañero y ambos aplican para la misma ‘competencia’, y finalmente tu amigo gana, está muy bien, es una manera positiva de competir”, decreta. Sin embargo, reconoce que siempre hay una más bien negativa entre los alumnos, pero no tanto así en arte: “La competencia más negativa ocurre mas en carreras como moda, ya que la carrera de arte es más individual” sostiene Nicola.

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Lorini forjó su camino desde muy pequeño. Nacido en Como, un pueblo al norte de Italia que limita con Alpes Suizos. Creció estimulado por situaciones y experiencias artísticas, como festivales y exhibiciones, ya que sus padres lo llevaban para que él pudiera experimentarlas. Al finalizar la secundaria, eligió la carrera de Diseño industrial hasta que se dio cuenta de que la misma “tenía creatividad, pero no un contexto sentimental”, que era lo que él buscaba. Decidió terminarla para lograr un intercambio, y así consiguió mudarse a Holanda donde estudió en la universidad de Arte del país.  Nicola reconoce la notable diferencia entre su experiencia en la institución holandesa y la Central Saint Martins, no por su plan de estudios, sino debido a lo que la ciudad propone: “El contexto es muy importante en el arte, por eso decidí venir a Londres”, asegura. A diferencia del instituto holandés, donde era un ambiente más íntimo y pequeño, la capital británica le mostró un panorama más grande y competitivo.:“Es una ciudad internacional y eso te permite poder encontrar tu lugar” sostiene.

A lo largo del tiempo, Nicola experimentó distintas etapas en las cuales fue explorando su arte. A la hora de poder definir aquello que une a sus trabajos afirma: “Si tengo que explicarlo de una manera racional, siempre busqué encontrar una experiencia ‘poética’”. “A mi interesa lo que se vincula con el paisaje y la exploración, prosigue. Respecto a los elementos que componen sus instalaciones, Lorini sostiene que busca que los mismos tengan independencia entre ellos y que haya un balance “poético” en su disposición. Por otro lado, cuando construye su exposición le interesa trabajar la idea del “encuentro”. “Como cuando vas caminando en el bosque y te encuentras con algo. Me interesa el proceso del encuentro de algo, en donde el que lo ve no sabe que es y de donde viene” concluye.

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Como su proyecto final en Saint Martins, Nicola expuso una instalación en el último “Degree Show”, la cual resumió su recorrido, desarrollando una temática propia de su identidad y búsqueda: “Se trata de una dialogo entre la escultura y la fotografía”, afirma el artista. Compuesta por imágenes fijas y en movimiento y esculturas, la instalación tuvo como inspiración los glaciares Morteratsch, donde el artista viajó tres veces como parte del proceso de creación. Se centró en la formación natural de los mismos y en un sentido más metafórico, en sus historias, mitos y leyendas. A la hora de conformar su disposición, Nicola expuso los elementos en la instalación teniendo  en cuenta el “espacio” y  “la relación empática entre imágenes y objetos en el mismo”, lo cual ha venido trabajando en sus últimos proyectos.

En un camino de continua búsqueda, el arte muestra numerosas aristas en donde sus debutantes van por un “lugar” y en donde son las instituciones las cuales deben generar espacios y situaciones para que los mismos se direccionen hacia su objetivo.