Mi madre siempre me dijo que tengo muchos “pájaros en la cabeza”. Pero tener los pies sobre la tierra no es lo mío. Me gusta soñar e intentando que mis sueños se hagan realidad, abrí un día la jaula en la que me enseñaron a estar. Ahora, a mis 30 años, empiezo a aprender a volar sin rumbo fijo, porque lo que realmente es detenerme en cada rama. Escribir, fotografiar y buscar la belleza en lugares que hago míos es lo que me gusta y lo que va componiendo mi historia. El almacén de todas estas cosas: mi blog.
